INFORMACIÓN DEL BLOG

El blog es de tematica YAOI, YURI y SHOJO, osea de escritos de parejas homosexuales y heteroxesuales como con contenido sexual. Así que si no te agrada esto, cierra la página y se respetuoso. Yo no te falto el respeto y tu menos deberías hacerlo. Fue hecho con la intensión de lograr publicar mis escritos, en caso que en otra página que me encuentro tenga problemas con el servidor y no logre subirlos hasta un buen tiempo. También quiero recordar, que May-tsunade8 o Hudson soy yo, en caso que crean que se esta haciendo un plagio acá. Y cualquier duda, problema y sugerencia, explicar en los comentarios. Gracias por leer.

Guren.

Un silencio embargo toda la acomodada habitación, donde uno desviaba la mirada hacia otro lado o miraba cualquier lugar que no fuera la persona que tenía enfrente. Asimilando lo que había dicho y que sus mejillas o mejor dicho su rostro no fuera visible su sonrojo. Aún sus manos apretadas a las sabanas del futón, parecían más aferradas que antes, esperando algo... y el rubio bajista parecía no reaccionar como imaginaba, ya que desde que abrió su boca pudo contar los minutos y... ¿¡Acaso no pensaba hablar!?

Bien, bien, bien... ¿Qué diablos diría? Pensaba Akira con el seño fruncido y haciendo el esfuerzo de pensar en algo que decir, algo que fuera lo indicado, porque en definitiva, algo tenía que decir ¿no?... aunque el problema era ¿¡Qué!?

Apreciaba claramente como el vocalista y amigo de hacía años, al igual que Uruha, esperaba algo de él o mejor dicho sobre su confesión, pero...

-Me lo puedes...decir de nuevo.

¡Ups! Al parecer al haber propuesto eso, porque no le había escuchado un reverendo pepino lo que dijo, no había sido bueno. Ruki por fin le miro a los ojos y con un tic en la ceja y con una cara que prácticamente le decía "¿Qué cosa? ¿Quién te crees que eres?"... o algo por el estilo, pero eso sí, con instintos asesinos hacia su persona por lo que se podía apreciar. Aquello solo le indico que debía decir otra cosa... ¡diablos, ¿Qué?!

Inspiro aire, se acomodo su bandita, colocando la cara más seria y estreñida que usaba para esas ocasiones, fijando sus ojos en los del vocalista, que no sabía que había pasado, pero al mirarlo tan cerca sus mejillas enrojecieron, pero mejor paso por alto aquel detalle.

-Es que si te soy sincero, no escuche nada de nada, hablaste muy bajo y...

-Ya, no importa...

Lo siento... después de un tiempo, déjame dormir con tu nombre.

Los días pasados nos acercaron

El dolor está mezclado con alegría

Ambas manos reflejan que

Lloro cuando pienso en ti.

Suspiro, entre aliviado y frustrado. Era eso... y ahora que lo pensaba, si, había hablado bajo. Se alejo un poco del bajista y sonrió para tranquilizar la mirada rara del otro. Siendo que dentro se sentía ¿Cómo decirlo?... ¿tristemente feliz? O al revés...

-Pero... somos amigos, cuéntame, estas en confianza.

No sabía porque había hablado así, además que parecían dos colegialas contando sus amores... era tan bizarro. Sin embargo por como le miro Ruki y con esa sonrisa... no, en verdad no le agrado. Sabía que no era bien dado para escuchar, tratar de comprender a la gente o cosas por el estilo, pero... no quería enterarse de otros sobre sus amigos o al final...

Quería confianza, eso quería de ellos.

-De verdad... Taka, puedes contármelo.

El más bajo sonrió con ternura, en verdad que el que a Reita le importase tanto la amistad que llevaban, era algo que apreciaba con el corazón.

Agacho el rostro y a "cuatro patas", se dirigió hacia Akira y lo abrazo, siendo correspondido.

Hay una lluvia de tristeza

Está bien sólo permanecer incógnito

Tiemblo en reposo, recordé

¿Qué vio este ojo insuficiente?

-Y yo te digo, que ya no importa... muchas gracias. -Sonrió, inhalando el suave perfume que escasas veces usaba Reita, aferrándose a su cuerpo.

Capaz lo que ahora sentía era nada más que atracción, simplemente eso, que un día ya no pensaría en él... volviéndolo a ver como un amigo y nada más.

No te desvanezcas, querido

Déjame oír, incluso un suspiro

Un pequeño latido, que no está ahí

¡Quiero que vengas aquí!

Sueños que no cambian, si esto continúa

Por favor, no detengas tu felicidad

Incluso si no necesita ser llamada, pero

Los días que ahogan están amontonándose sobre mí.

Posó su mano en la cabellera alborotada de su amigo y la otra en la espalda. Aquel abrazo había sido inesperado, pero poseía de tanto calor, que no supo como no dejarse llevar y lo abrazo con la misma intensidad. -No te preocupes, cuando quieras me lo dices ¡Eso si, el primero ok! -Advirtió, sacando una pequeña risa a Ruki, que se separo y lo empujo en broma, sacándole la lengua, para luego reír juntos.

Ahora se sentía mejor, prefería ver mil veces a un Taka alegre a uno deprimido y amargado...

-Eres único Suzuki Akira.

No te desvanezcas, querido

Déjame oír, incluso un suspiro

Un pequeño latido, que no está ahí

¡Quiero que vengas aquí!

Incluso las manos de salvación son también inciertas

¿Habrá un capullo en intervalos de segundo, sin la cuerda siendo rasgada?

Enrojeció por el comentario él susodicho, sonriendo y pasando una mano por la cabeza en forma descuidada.

Era su amigo, que más podía pedir, el mejor y algo poco informado, pero su amigo al fin de cuentas... solo esperaba que un día su corazón sintiera lo que el Suzuki sentía por él.

-¡Oye, no te lo creas tanto! -Chillo tirándole el almohadón por la cara al rubio, que luego se lo devolvió, sonriendo entre risas, apreciando lo que tenían...

O aceptando lo que tienen, esperando que con el paso del tiempo nunca lo destruyera.

-¡Eso dolió, baka! ¡Pobre de mi nariz!

-¿Acaso tienes nariz? -Ironizo el vocalista, recibiendo un cojínazo por la cabeza, la cual tuvo tiempo de esquivar.

-Muy chistoso, como me rió. -Pescando la almohada y fijándose en lo que hacían. -¡Mira ahora por tu culpa parece que estamos en una pijamada! -Empezó a reír el bajista, seguido por el vocalista.

....

El calor en el que estaba envuelto era insoportable, aún recordaba que las caricias de ahora antes habían sido cosquillas o pequeños golpecitos, además de que su respiración era agitada cuando no era ultrajada por labios ajenos, que entraban en ella y hacían que su corazón saltara y bombeara con más fuerza. La yukata que traía puesta, de ella al parecer una parte quedaba envuelta en su cintura, y no cubría su húmeda piel que era acariciada y besaba entre risas de las que el también era participe.

-¡Ah! -Gimió al sentir como un exquisito escalofrió le hizo arquearse hacia atrás, apoyándose en algo que en esos momentos se se encontraba muy seguro de que fuera o no un hombro, pero apenas podía identificarlo por la poca visión que se nublaba por el ¿placer? Si, aquello que le hacían sentir para su mayor excitación, ya que lamían su entrepierna con tanto cuidado y dedicación que lo hacían estar en el paraíso y no pensar nada mas -Mmm...

-Parece que a Uke le gusta jeje...

Escucho aquella voz cerca de su oído, ¿aquel no había... -Uruha...

-El mismo, cariño... -Sus ojos se abrieron de inmediato al reconocerlo, pero por ello no dejo de sentir y alejarse de él. Desvió su mirada de los cabellos castaños del guitarrista para fijarlos en quien le daba tan gratas sensaciones abajo. Con algo de dificultada pudo apreciar unos cabellos negros, intentando procesar rápidamente y definir quien era, no tuvo que hacer mucho esfuerzo gracias a Uruha a su lado, que parecía muy concentrado en besarle el cuello y jugar con sus pezones... ¿Orgía, en que momento? -No pienses mucho, Yuu sabe hacer muy bien su trabajo.

Sabía que ambos se habían pasado y luego de unas cuantas botellas habían acrecentado el calor para convertirla en excitación. Tenía muy en cuenta lo que hacía, pero no era tiempo para detenerse, siendo que a quien usaban para sus juegos era Kai y no era su culpa, había sido el mismo Aoi quien comenzó, aunque no se quejaba. Luego de ver que entre cosquillas su novio se besaba con el pelinegro en vez de entrarle celos, solo el morbo lo invadió y quiso jugar a lo mismo, para ser él después el que se comiera la boca del baterista, en tanto Aoi le acariciaba.

-Ah...creo...creo...que me... ¡Ohhh!-Dejo lo que estaba haciendo y levanto el rostro, limpiándose los labios con la lengua, los restos de la esencia que pudo tragar. Fijo su mirada en el baterista y este tenía las mejillas sonrojadas en su totalidad, además de la respiración agitada, todo un deleite para sus ojos, pero más la de su novio o futuro marido, con aquella mirada envuelta en lujuria.

-Kai sabes delicioso. -Se incorporo y beso con ternura la frente del nombrado, para luego besar con pasión aquella boca que tanto deseaba y que fue recibido de la misma manera, acariciándose ambos con el cuerpo del otro en medio de ellos, sentía las entrepiernas de ambos rozarse en él y como las caricias de ellos eran también para él.

-Hentais...-Mascullo, mordiendo el hombro del segundo en guitarra, que gimió y fue callado por la boca del castaño. Aún le molestaba que lo usaran para sus juegos, pero no hacia resistencia, al fin de cuentas le gustaba.

Con cuidado al rato lo habían dejado a un lado y seguían en lo suyo, él haciendo como espectador.

Su cuerpo apenas se movía y desnudo, contra el piso, miraba la escena de sus dos amigos.

Al principio creyó que era Yuu el que manejaba en el asunto, pero sonrió divertido al ver que era Shima, quien ahora encima del pelinegro, entre besos y caricias, le daba entender como acomodarse a su antojo. Aoi solo gemía y hacía lo que le pedían sin poner impedimento a nada.

Sus ojos contemplaban cada acción, desde la dedicada lengua del guitarrista recorrer el cuerpo del pelinegro hasta llegar a su boca y besarla, sin dejar de acariciar las nalgas con cuidado con sus manos y pasarlas por la espalda, llegando a la cabeza y acercarla a la suya, profundizando el beso. Con Aoi, podía ver como este jugaba con los pezones del otro, las nalgas y muslos, recorriéndolo con desesperación a diferencia de Shima, levantando de vez en cuando su cadera para chocarla con la otra, para hacerle gemir, haciendo fricción sus miembros.

-Mierda Shima, necesito estar adentro...

Despertó un poco, al escuchar las palabras de uno de ellos, percatándose que se masturbaba con frenesí. -Chicos... -Murmuro, aún recostado en el piso observando y mordiéndose el labio inferior. Esperaba que ambos lo incorporaran, pero apenas y su voz había sido escuchada en tanto los dos seguían el lo suyo. -Chicos. -Al parecer estaba muy lejos del mundo de ambos.

Sonrió al ver como Aoi se encontraba desesperado por estar en él. Con delicadeza beso sus labios, alejándose y acomodando su retaguardia a la hombría del otro. -Dime Yuu...~chan ¿Lo quieres? - Exclamo divertido, para la agonía y gruñido del pelinegro, que acariciaba sus muslos impaciente para penetrarlo.

-Si quiero y ya. -Dijo firme, sin despegar sus ojos de su miembro rozar aquello que tanto deseaba y que al momento fue envuelto por ese agradable estreches, provocando que sus sentidos se dispararan. No podía creer lo bien que se sentía, era delicioso.

-Ahh...Yuu... -El escozor era agonizante, pero prosiguió rápidamente su auto penetración, sin poder creer que ya con constantes veces haciendo el amor, sentía que era la primera vez. Porque el escozor que luego pasaba a placer, no se iba, cuando ya debía estar preparado y acostumbrado. -¡Ahh Yuu!

-Ya...piensas en eso...sabes que me gustas así... -Apenas articulo y conecto las palabras, queriendo ser algo claro para su pareja, porque sabía y una vez se le confesó, que se quedaba pensando el porque el ardor de la primera vez se le venía y más cuando no gustaba de preparaciones a esas horas del partido. -siempre estrecho... siempre tan mío...

-¿Ah...? ....Que posesivo... y...mm...cursi. -Una sonrisa se curvo en sus labios, que al poco eran invadidos por los del pelinegro, volteándolo y quedando encima de él, sin dejar de embestirlo. -Mm... ahí...ahh... -Ladeo su cabeza, gimiendo y gritando sin vergüenza ante cada estocada, envolviendo sus piernas en las caderas del otro y así hacerlas más profundas.

Cerró los ojos y al poco las semi-abrió, encontrándose con Kai auto complaciéndose, con la cabeza y parte de la espada apoyada contra la pared, con sus piernas abiertas a su vista, masturbándose y gimiendo... con su mirada en ellos. La verdad, aquello era fascinante de ver y más porque le daban un toque adorable y morboso lo que hacía el Líder de la banda, creando que se relamiera los labios.

Tan concentrado estaba en su tarea, que algo avergonzado quedo al verse descubierto por Uruha que se relamía los labios y gemía, sin despegar su vista de él, siendo que Aoi lo penetraba sin detenerse. Desvió la mirada, pero no duro mucho y se dejo llevar por aquellos ojos, imaginando que era castaño el que le entregaba placer y le penetraba, aunque que eran sus dedos los que entraban y salían de su ano.

La habitación guardaba cada gemido, grito y suspiro en ella, hasta que el grito del climax hizo aparición. El primero en caer fue el castaño, que ya mucho morbo le era el ver a su amigo dándose placer y que Aoi lo estuviera penetrando, para que esparciera su semilla en el vientre de su pareja. El que lo siguió fue el mismo Kai, que al escuchar al castaño llego él, abandonándose al piso y cayendo su cuerpo hacia delante, empezando a reír sin razón aparente. Yuu fue el último, corriéndose fuera de su novio, salpicando el piso como Kai y acomodándose encima de Shima, que lo recibió con los brazos abiertos para después abrazarle.

-Estuvo genial... ¿no, Uke? -Comento Aoi, escuchando la risa de Uruha y al ver como apenas el baterista se arrastraba hasta ellos.

-Lo hubiera estado, sino me hubieran excluido. -Se quejo inflando las mejillas, que luego cambio por una de sus características sonrisas, dejando su cuerpo recostado al lado de los otros dos.

-Pero no tienes de que quejarte. Viste todo, per-ver-ti-do. -Acerco Uruha su mano, para posarla en el cabello del baterista y desordenársela, en cuanto el pelinegro encima de él se reía y Uke se quejaba de ser algo brusco con el gesto.

-¡Ya, no sean malitos conmigo! ¿Sí?

Los tres se echaron a carcajadas limpia, luego de bromear un poco y caer en los brazos de Morfeo hasta el otro día.

....

Con pereza y algo de sueño, se incorporo del futón, intentando visualizar donde se encontraba, recordando la noche de ayer.

Una pequeña sonrisa se poso en sus ojos, en tanto sus ojos se humedecían y rápidamente limpio la lagrima que pensaba salir. No quería llorar y sentirse miserable, aún había muchas cosas que le depararía la vida, aquello no estaba dentro de ella.

-Baka. -Se insulto, queriendo salir del futón, pero un brazo se lo impidió. Reita lo abrazaba como si fuera la almohada y hablaba cosas imposibles de entender.

-Enano... no me dejes cerca... de, de ese... ¿uke?... eso...

Rió tontamente, alejándose sin que el otro se fuera a despertar, ese otro que era dueño de aquel brazo que se aferraba a su cintura tan posesivamente; sonrió con satisfacción al ver que aún se mantenía el rubio durmiendo como un angelito.

Aún recordaba las palabras del bello durmiente, que ahora que lo pensaba, no sabía si había hablado demás. Todavía en su mente se encontraba el recuerdo de cómo Reita tomo la información de las preguntas o curiosidades que le hacía, y más, le daba risa al percatarse que el chico que parecía mas rudo de la banda se parecía mucho a un niño ingenuo, cuando le explicaba sobre algo de homosexualidad y como se hacía aquello, además que era eso de Seme, Uke, Suke y otras cosas más.

Sus manos apenas tocaron la fría madera de la puerta, sobresaltándose al escuchar una voz tras de él.

-Te desperté, lo siento.

-No te preocupes, no me despertaste tú... -Comento, para después dar un gran bostezo el bajista, saliendo del futón. - ¿Vas donde los chicos? -Preguntó, recibiendo un asentimiento del vocalista. -Te acompaño... -Apresuro el paso, en tanto estiraba los brazos, siguiendo a Ruki que caminaba por delante de él, por el pasillo del hotel. -Me pregunto si esos ya habrán desayunado sin nosotros.

-Ni idea. -Se encogió de hombros el más bajo, mirando en ocasiones a Reita de reojo, y sintiendo que su corazón latía igual que antes... con fuerza por la cercanía.

Quiero oír, incluso un suspiro

Pequeño ritmo al sonido del latido

De las sentidas oraciones entregadas

No te desvanezcas, querido

Déjame oír, incluso un suspiro

Un pequeño latido, que no está ahí

¡Quiero que vengas aquí!

Apenas atravesaron el segundo pasillo, escucharon unos gritos de chicas en él y no tuvieron para que preguntar que pasaba, porque las chicas que al parecer iban a ordenar todo para el desayuno, ahora intentaban esconder su falsa vergüenza con las manos y dedos abiertos, tapando sus ojos.

A ambos una gota de estilo anime surco sus cabezas al ver como sus amigos intentaban vestirse rápidamente y salir ilesos de los manoseos de las chicas, que gritaban MUY emocionadas, aunque ninguna de sus voces llego a ser tan exagerada como las de el Líder, que rojo hasta las orejas les pedía que se fueran y chillaba incluso más que ellas.

-¡Chicos no se queden ahí, ayúdenme! -Pedía, haciendo el amago de alejar a las mujeres y ponerse la yukata adecuadamente. -¡Aoi, Uruha!

-¡No nos mires a nosotros! -Dijo el pelinegro, preocupado de su integridad física, escondido a espaldas de Reita, en tanto Uruha lo estaba en Ruki, ambos tapando sus vergüenzas.

-¡Ya calma Kai, yo te ayudo! -Fue en su ayuda Ruki, mirando con enojo a los otros dos y luego a las chicas, pidiendo que se retiraran, que al poco tiempo terminaron haciendo caso.

-¡Gracias, gracias Ruki, eres un gran amigo! -Exclamó emocionado Kai, abrazando al más bajo, que prefirió aceptar el abrazo antes de sentirse ahogado por el baterista.

-Ya, tranquilo, no es para tanto. -Consolaba, siendo que aún mantenía su mirada en el bajista que criticaba a sus amigos y que amenazaba a Uruha cada vez que pensaba lanzarse encima, pensaba en como se había encontrado a poco de que elr ubio descubriera lo que por él sentía.

Sostengo cerca el nombre que no puedo decir

Contando con mis dedos, no quiero que el mañana desaparezca

Escuchando con oídos tapados

El sonido de una cuna meciéndose.

Sonrió al encontrarse con la mirada de Reita.

Prefería mil veces ser observado así por esos ojos,

Prefería mil veces seguir siendo amigos,

Prefería mil veces que lo viera como siempre,

Prefería mil veces ser quien sintiera dolor a que un día, si aquello hubiera ocurrido, el que él lo sintiera...

Prefería mil veces eso y más...

Quiero oír, incluso un suspiro

Pequeño ritmo al sonido del latido

De las sentidas oraciones entregadas

Sostengo cerca el nombre que no puedo decir

Contando con mis dedos, no quiero que el mañana desaparezca

Escuchando con oídos tapados

El sonido de una cuna meciéndose.

La primavera nunca llegará de nuevo

El lotus carmesí está en flor.

- ¿Ruki, te pasa algo? -Preguntó Kai, al ver que no se movía su amigo y no iba junto con ellos.

-No, nada. -Sonrío, corriendo hacia los otros tres y abrazando al bajista por la espalda, para que este lo llevara a caballo.

-¡Ruki, pesas! -Sorprendido por la acción.

-¡Claro que no, soy una pluma! -Dijo divertido, por el reclamo, para después ser llevado rápidamente por Reita hacia otra habitación, dejando a los demás atrás.

-¿Creen que hayan...?

-No lo sé...-Interrumpió Shima a su novio, recordando la mirada del vocalista, para después sonreír y abrazarlo del brazo. -Chicos mejor vamos a un baño, que apestamos. -Sacando la lengua.

-Si... a sudor. -Comento Kai, analizando su cuerpo.

-Corrección, querido amigo, a sexo.

El castaño rió junto a su pareja por la cara que había puesto Kai, luego de ello cada uno hizo turno para entrar y bañarse, sin embargo mientras esperaba, podía apreciar claramente la decisión que había escogido su amigo.

-Al parecer Reita esta informado, no es tonto... pero... -Desvió su mirada de ambos amigos de banda, hacia su novio que le llamaba para ser su turno. -Han detenido la primavera, el lotus carmesí esta en flor...

-¡Shima, apresúrate y deja el canto para la ducha!

-¡Hai! -Fue a donde el pelinegro lo llamaba.

En tanto ambos buenos amigos sonreían y comentaban de la pequeña situación vergonzosa de sus amigos, aunque mirándose ambos con otro ver...

Lo siento... después de un tiempo, déjame dormir con tu nombre.

... No siempre la ocasión es una.

Owari

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