¡Debe ser una mentira, una maldita mentira!
Me miro al espejo y no me reconozco, aunque me dice que si estoy encerrado en el baño del avión es por algo.
Maldición.
Al final, al final… ¡Era el hijo de puta de Die!
Me siento engañado, patético, avergonzado y molesto.
¿Qué hago?
Agarre con ambas manos mi cabeza y me tire de los cabellos, me remoje no sé cuantas veces la cara y me decía que nada de lo que me pasaba no era cierto, pero así lo es.
-Agg…
Observe la puerta a mi lado y la verdad no tenía la cara de ver a ese estupido… no después de saber que se mantuvo callado y ¡me vio la cara de imbécil!… aunque dice que me ama… ¡No le creo!
No quiero creerle ni oírle.
Es que… también ya recuerdo como todo paso esa noche… y…
– ¿Hay alguien ahí? –Escucho unos golpes tras la puerta-.Por favor, recuerde que el baño es para todos y necesitan de…
–Ya salí. –Digo apenas abro la puerta y veo de mal manera a la azafata, para caminar a regañadientes a donde ese estúpido que espero siga dormido, pero… - ¡tenga cuidado idiota!
Después de esquivar a otro tarado que no sabe caminar sin atropellar a alguien, ahí esta otro más buscándome, que apenas me ve vuelve a su asiento.
¿Por qué ahora me siento nervioso?
Debí comer algo en mal estado.
– ¿Qué? –Le inquirí con el entrecejo fruncido, en ello que me sentaba y el desviaba la mirada.
–Nada.
¡Ja! Si, claro… como no.
Ahora que me doy cuenta, hay una forma divertida de vengarme y se de que manera…
Hacerlo sentir mal por cualquier cosa que yo haga o diga.
Al cabo llegamos al aeropuerto, ¡por fin!, y bueno… a buscar maletas, que aburrido.
– ¡¿Se puede saber qué planeas?!
– ¿Eh? ¿Qué te ocurre a ti?
– Solo mantente lejos.
¿En qué piensa este estúpido? ¿Acaso no entiende lo qué es el espacio personal?
Suspiro mientras voy caminando.
Aquello se sintió extraño, aun cuando solo fue un roce de manos… como el beso de esa vez…
¡¿Kyo qué mierda estás pensando?! A ti te gusta Kaoru… ¡Kaoru!
-Y justo ahora que lo necesito no esta…
“Si Kyo, ahora no sólo te veo como un compañero o un amigo… Y no sé si habrá sido por estos últimos días, pero yo…”
Pero él… ¡No podía ser posible que me dejara con la maldita duda! ¿Qué soy ahora para Kaoru? ¡¿Qué soy?!
–El destino esta en mi contra es lo más seguro…
Cuando llego con el manager, noto que habla como siempre por el móvil, hasta que da cuenta de mi presencia y me hace una seña ¿Ahora qué querrá?
–¿Hn?
– ¿Y Die-kun? ¿No venía contigo? -¿Por qué mierda tengo que estar pendiente de él? -Puede ir a ver Kyo-san, porque…
– Ok, ok… iré yo… -¿Este estúpido donde se habrá metido? Siempre quitando el tiempo de uno.
Camine por el mismo recorrido que hice para llegar donde el viejo ese que no puede hacer nada por si solo. Gire mi cabeza por varios lados, pero nada, al parecer Die se había quedado anclado donde está esa cosa para recoger maletas… Aunque pasando de ello, vaya sorpresa descubrí al encontrármelo… y no precisamente solo. Hablaba con una chica muy a gusto, mientras algo ladraba, sonriendo de vez en cuando.
– ¿Qué me pasa? –De momento me sentí algo extraño y que mi cuerpo no se quería mover, alcé la mirada, me di energía… porque no podía ser que por culpa de ese, yo actuara así… si bien, su sonrisa…¡Kyo deja de pensar cosas!
Maldición.
– ¿Se puede saber qué mierda haces? Te pierdes y te encuentro ligando, ¡te estamos esperando, idiota! –Grite, hasta que pude llegar donde él y sonreí para mis adentros por su reacción junto con la de la chica, que se callaron al momento.
–Etto…yo…
–O.k. –Se quedo como pensando y al poco respondió. Se notaba que le incomodaba.- Bueno… yo me voy yendo, fue un gusto conocerte.
–It`s nice to meet you, too. –Bla, bla, bla...
– ¿Eh?
La tipa daba asco, si hasta se despedía a la antigua, con manito alzada y todo… Lo mire y no podía creer que se le quedara mirando ¿y dice qué le…le… ¡eso!? Pobre idiota.
– ¿Te quedaras mirándola o tendré que moverte yo? ¡Nos esperan, idiota!
Al final lo hice reaccionar, agacho la cabeza y empezó a caminar ante mi atenta mirada, que no vaya a ser que otra vez le daba por hacer vida social.
De vez en cuando me fijaba en él, analizando cada fracción de su rostro, en que parecía cambiar de acuerdo de lo que pensaba, pero así era él. Desde que lo conocí, se que es una persona fácil de manipular -si usas las palabras adecuadas- como el de bajarle la autoestima.
Es tan débil… que hasta su cuerpo lo demuestra, aun siendo más alto que yo.
Llegamos donde el manager y la van estaba lista, así que nos dispusimos a ir al hotel, que según el viejo era conveniente ir, ya que debíamos descansar y mañana ver todo.
–Esta es la llave de su habitación, chicos.
¿Qué dijo? Le quede mirando y luego a Die, que parecía que las llaves era lo único que existía en ese momento, porque las miraba como poseído.
– ¡Yo no pienso dormir en la misma cama con este idiota!
– Niimura, no es hora que empiece a hacer berrinches. – ¿Yo berrinches? ¿Qué palabra de no dormir con “este” no entendía? -. Además no estarán en la misma cama, sino en una recamara compartida, pero con dos camas…
– Como sea… -empecé a caminar con mi maleta hacia el ascensor-. ¡Tú tienes la llave, así que deprisa!
– Anuncia tus comentarios a la otra a la prensa… ¡no tienes para que gritar!
Le quede mirando enfadado y seguí mi camino, esperando que se decidiera a subir, porque sino, se las vería negras conmigo.
Llegue al piso donde debería encontrarse la habitación y me ubique junto a la puerta con las maletas a un lado, donde por una extraña razón… me parecía conocida, siendo que todas son iguales de un color blanco y del mismo tamaño, esta me llamaba la atención. Aunque deje de pensar de ello, cuando vi que por fin alguien se dignaba a subir.
–Ya era hora. –Le dije y me molesto que no me dirigiera la mirada, pero pase de ello.
–Entra…
Una vez adentro, mire el interior, que por extraña razón me llamaba más la atención que la puerta… desde las cortinas, el decorativo y la verdad todo en general… ¿Pero por qué?
Tire mi maleta por un lado y sentía que algo me molestaba, hasta que di con dos camas, una junto a la venta y la otra cerca del baño.
– Yo dormiré junto a la ventana.
No escuche ninguna queja, así que pensé que estaría de acuerdo. Fui por algo de agua, ya que me había dado sed, pero al volver a la parte de la entrada, Die seguía ahí con las maletas y la mirada gacha, hasta que boto lo que traía a cuestas al piso y habría la puerta nuevamente.
– ¿Qué haces?
Se giro rápidamente y salió corriendo, pero no fui tras él, sólo le grite desde la puerta.
– ¡Die! ¡¿Dónde vas?!
Era tarde, había desaparecido de mi vista. Busque mi móvil y le marque, porque con lo despistado que es, quizás y no sabe como llegar, pero fue inútil… al cabo de unos segundos se escucho su móvil donde me encontraba.
–Idiota. –Masculle y me dirigí a la ventana para ver si lo veía, pero nada.
Las horas pasaron y no hubo ni un segundo de esa noche que no lograra conciliar el sueño, odiando más si podía a ese idiota. Use todas las posiciones para dormir, pero nada, no lograba quitármelo… viniéndome varios recuerdos pasados a la cabeza ¿por qué ahora?
– ¡¿Quién me llamo así?! –Esa fue la primera vez que conocí a Die, en una de las tantas presentaciones de bandas tipo rock-visual que se daban, donde me impresiono lo largo y rojo de su cabello como el de Hide-san de X-Japan, pero de contextura más flacucha.
– ¡Tranquilo! No te enojes… -Le mire de ceja alzada y el volvió a sonreír derepente, extendiéndome su mano –Te vez muy menor de presencia, pero me encanto tú voz ¡fue la mejor de esta noche! ¡Me impresiono, aun cuando tuvieron problema con el micrófono y seguiste cantando junto a tú banda! ¡Cool!
– Ahh... ¿si? Gracias. –respondí con sinceridad y algo avergonzado esa vez, aunque yo igual lo vi tocar y digamos que no tenía idea sobre guitarras… así que no pude comentarle de ello. Si bien, detrás de bambalinas, ese día me seguía hablando y se hizo muy amigo de mis compañeros de banda como mío.
–Fue como mi primer fans…
–Si, además fue porque los “ensayos” eran mejor dicho “discusiones sentimentales” que ensayos… y me aburrí, aunque no fui el único. –Suspiro y siguió tomando de su cerveza helada al igual que yo.
–Entonces Shinya también se fue ¿no? –Gracias a él conocí a Shinya, aunque juraba que era mujer por su cabello aun más largo que el de Die y su cara más andrógena que su cuerpo… sin saber que luego con él y Die armaríamos otra vez una banda, juntos.
–…l fue el primero en salirse jejeje… -Sonrió pero al momento se apago, mirando el cielo sobre nuestras cabezas. –Tooru…
–¿Hn?
–No, nada.
–Ya suelta, hablaste.
–Bueno… he meditado muchas veces y pues, a veces pienso que no me resulta esto de estar una banda, porque quizás no nací para estar en una.
–Ya veo… -Suspire y seguí tomando de mi cerveza-pero yo estoy peor que tú, porque si también sigo de banda en banda y nada resulta, deberé volver con mis padres, aunque creo que no lo soportaría… como el de vivir una vida que no sea encima del escenario.
– Jajaja… es verdad. –Entonces sentí que me abrazaba por detrás y chocaba mi lata de cerveza con la suya. – ¡Entonces brindemos por tener una banda única en un futuro!
– ¡Me parece! –Me anime y devolví el golpe para tomar un trago al seco junto con él.
En ese tiempo Die lograba sacarme una que otra sonrisa y, cuando casi me quede en la calle me recibió en su departamento varias veces, como fue observador de mis varios fallos amoríos.
–Idiota… ¿Dónde mierda…estarás?
Me di otra vuelta más en la cama, pero aun seguía sin pegar un ojo, hasta que me quede mirando hacia el techo y para ver si lograba dormir, empecé a ver cada detalle de la pintura del techo… lo cual casi me da un ataque al recordar aquello, entendiendo al momento porque esa habitación me llamaba mucho la atención.
–Acá fue donde lo hice… con él.
Unas arcadas me dieron al momento, aunque me contuve y respire hondo, qué creo que fue provocado cuando me empuje hacia delante y quede sentado rápidamente. Esto no podía estarme pasando a mí…
–Mm… ahh…
El entro como pudo a la habitación como pudo conmigo borracho, siendo que también lo estaba, pero al parecer más conciente.
–Tengo calor… -Dije, mientras él me dejaba en la cama y caía encima mío, agotado por el esfuerzo de traerme en brazos –no puedo… tocar mi ropa…
–Idiota… -escuche que me dijo, pero yo solo reí por ello, mientras el me la sacaba y yo me movía… me gusta como de vez en cuando sus manos tocaba mi pie -. Ya no te muevas, ¿qué haces?
–Nada… -Suspire y deje que me siguiera desvistiendo, sin tomar en cuenta quien era o que era él, ya que quería que únicamente me tocase… se sentía también. –Mm… tócame.
–Kyo deja eso… -Note como se sonrojaba, mientras yo lo empujaba para que su cuerpo tuviera más contacto con mi cuerpo, hasta quedar encima mío con facilidad por su falta de equilibrio –no quiero…ya de-jaa…ahhh
–Te gusta ¿no? –Le murmure cerca de su oído, mientras le masturbaba como podía por encima de la ropa y el jadeaba, hasta que no aguanto y empezó a tocarme, lamiendo a gusto mi clavícula y el cuello, hasta llegar a mi boca y besarme, donde ninguno cerró los ojos, mirándonos sin vernos el uno al otro… como perfectos desconocidos por sexo.
–Ahh…ahh… más rápido… ¡mierda!
–Mmm…¡eso, ahh!¡Más raaápi…do!
Me engullía con fuerza, haciéndome sentir en el cielo, ahogarme en gritos orgásmicos… sentirme gozoso de las lamidas y dedicaciones que le daba a mi pene, jugando con la punta y luego succionarla, apretando de vez en cuando mis testículos.
–¡AAAhhh! ¡No pares!¡Ahhh!...¡ME…vengo!
–Tooru… -Jadeo mi nombre, incorporándose y lamiendo mi esencia que le quedaba en la boca, me beso y al poco se introdujo en mi… de una estocada.
– ¡Kaoru! –Grite con fuerza por la intromisión, para luego volver a repetir ese nombre varias veces –Kao…Kaoru… Kao…ru… -sintiendo como seguía embistiéndome y emanando sangre en mí, aunque poco me importaba el dolor o… que lo hacía con él. Solo sentir la delicia de ser poseído, era el ideal que me llenaba.
–Ahh…Tooru, me…ahh… Tooru…
–Die... ahhh... ¡Die!
Caí rendido nuevamente entre las sabanas y el colchón, llevando mis manos a la altura de mi rostro, al darme cuenta que me había masturbado pensando en él… en esa noche que creí que me había entregado a Kaoru, pero lo había hecho con Die… cuando nuestros cuerpos fueron uno y su última sonrisa la dedico hacia mi, mientras… lloraba.
–Te amo…
Me lleve mis manos a la cara con mi semen derramado en ellas, sin importar lo asqueroso que fuera, yo ya lo era… porque en vez de nombrarlo, de corresponderle, buscarle o de hacer algo para que volviera a sonreír, había hecho todo lo contrario… ¿Por qué se empeñaba en amar a alguien como yo? ¿Por qué sentía dolor en mi corazón?
–Es mentira lo que ciento… debe serlo.
Al otro día me desperté a la hora establecida, donde en las puertas del hotel me encontré con el manager, que como siempre hablaba por el móvil y me dirigía a la van que esperaba. Hallé raro que no me preguntara por Die, aunque pocas ganas tendría de decirle que se había escapado de noche… sin embargo, al poco tuve una respuesta cuando al subirme, Die ya se encontraba adentro y mirando hacia la ventana ausente y con lentes oscuros al igual que yo. Me senté en los primeros asientos, quedando el detrás de mi, donde ninguna palabra salio de los labios de los dos en todo el camino a la disquera.
Por alguna razón, ya no me sentía fuerte o lo suficientemente valiente como para verlo a la cara y hacerle la vida imposible como lo tenía pensado ayer.
Ironías de la vida, ¿no Die?, el juego se ha vuelto en mi contra.
Continuara…
No hay comentarios:
Publicar un comentario