INFORMACIÓN DEL BLOG

El blog es de tematica YAOI, YURI y SHOJO, osea de escritos de parejas homosexuales y heteroxesuales como con contenido sexual. Así que si no te agrada esto, cierra la página y se respetuoso. Yo no te falto el respeto y tu menos deberías hacerlo. Fue hecho con la intensión de lograr publicar mis escritos, en caso que en otra página que me encuentro tenga problemas con el servidor y no logre subirlos hasta un buen tiempo. También quiero recordar, que May-tsunade8 o Hudson soy yo, en caso que crean que se esta haciendo un plagio acá. Y cualquier duda, problema y sugerencia, explicar en los comentarios. Gracias por leer.

Capitulo 6

El avión aterrizo sin problemas y al poco todos salieron, buscaron sus pertenencias y esperaron por un pasillo al manager como siempre, para luego ir al automóvil que los esperaba afuera.

-¿No creen que el viejo ya demora mucho? –Comento Toshiya de brazos cruzados con su maleta al lado y al pelirrojo entre él y su novio, donde el último se dedicaba a revisar su cartera y mirarse de vez en cuando en el espejo.

-Por algo será. Solo espero no sean problemas. –Se arrumo Kaoru con fastidio, posando su vista en el pasillo donde el manager debería hacer aparición en cualquier momento.

-Ojala, yo ya quiero estar en casita y con mi Shin al ladito. –Dando un abrazo y dar cuenta al girarse que no había dado con su novio, sino con Die que le miro a huevo y, sonrojado, lo empujaba para ahora SI abrazar a su baterista, que dio un suspiro.

-Jo… como si no lo vieras nunca. –Dijo con cierto sarcasmo Kyo, que rodó los ojos ante el puchero del bajista, para luego posar sus ojos en Kaoru, que al poco sonaba su móvil y lo contestaba. Si bien, al volver a mirar a los otros tres, choco con los ojos del otro guitarrista, que al verse descubierto, miro hacia otro lado molesto. –Idiota… -Murmuro, sin que nadie le escuchara.

-Tú lo serás… -No obstante, el pelirrojo si lo había escuchado al no estar integrado a la conversación que habían empezado a tener la pareja, respondiendo al insulto de Kyo.

-¿Cómo? ¿Está seguro de ello?... Pe-pero… -Esa era la voz de Kaoru entre consternada y molesta -¿Por qué justo ahora?... –llamando la atención de los cuatro presentes. -Ok, pero no espere milagros. Si, lo sé... ¿Acaso cree que no somos profesionales? –Para terminar cortando molesto, sin despedirse, volviendo así su atención a con los chicos. –Hijo de puta.

-¿Qué paso? –Pregunto Kyo, que parecía prevenir un mal augurio con la última frase expulsada en esos los labios que amaba tanto. -¿Quién te llamaba?

-Era el manager… -Chasqueo la lengua y se llevo una mano al entrecejo, oprimiendo con los dedos el puente de la nariz, con el empeño de tranquilizarse. –esta comprando unos pasajes de vuelta a América.

-¿Cómo? –Al igual que todos, quedo atónito Toshiya, que fue el único en modular palabra. -¡Pero si recién acabamos de llegar! ¡Y no he visto ni a mi mami aún!

-Es verdad… ¿Qué fue tan grave lo que ocurrió para que debamos volver? –Pregunto esta vez Shinya, sin poder dar lógica a lo acontecido.

-Yo ni loco pienso volver, ya ni soportaba el ingles. -Gruño el más bajo, que se cruzo de brazos y se apoyo en su maleta, con claros deseos de no moverse de su lugar.

-Lo tengo más que claro, pero no hay vuelta atrás… -Sin saber como enfrentaría el lío que se presentaría apenas le terminase de hablar del problema a sus compañeros y amigos de banda. –Pero ante esto hay una buena noticia y otra mala.

-Pues suelta la mala, que ya me estoy acostumbrando a todo. –Se quejo Die, que por fin daba cuenta de su existencia, aunque por ello Kaoru no le dio mucha gracia y se limito en responder ante las atentas miradas de la otra parte de la banda.

-Es un problema de producción y aunque eso no nos incumbe mucho, debemos estar presente para que luego no salgan con otra cosa, por lo que al volver no se alojaran más de cuatro días.

-Ok, ¿y la buena? –Kyo, que no le veía nada bueno a esto.

-Yo no iré, ya que tengo reuniones con la disquera y personales... ¿esperen, eso es malo para ustedes, pero bueno para mi? –Sonriendo arrogante, mientras todos le fulminaban con la mirada. –además de quedarse conmigo dos de ustedes, porque los pasajes son dos.

-¡Yo me quedo! –Grito Toshiya, que le siguió los otros cuatro, devolviéndose miradas. -¡Pero así nunca conseguiremos decidir! Además es injusto, yo he ido más veces que ellos.

-Es verdad –pensativo el líder.

-No lo sé, pero yo no pienso volver. –Mascullo de brazos cruzados el menor.

-Iré…

-¿Qué cosa Die? –Pregunto estupefacto Toshiya, que miraba incrédulo al igual que los demás.

-Me da igual si es estoy acá o allá. Además es algo de la banda y no me molesta volver por ello.

-¡Amen! ¡Alguien con profesionalismo! –Alzo las manos Kaoru, mientras le miraban con ceja alzada. –Entonces Die iras, aunque aún falta uno.

Shinya iba a proponer, levantando la mano, pero su novio le retuvo y hablo primero.

-Que sea una decisión piedra, papel y tijera. ¡El que pierda se va con Die!

-Me parece. –Dijo Kyo, que le gustaba ese tipo de juego de apuestas, sin dar cuenta que Kaoru como Die, sabían lo malo que era para esos juegos al igual que Shinya. –Ya, ustedes tortolitos, a jugar.

-A quien le vienes a decir tortolitos, gnomo necesitado. –Se defendió el bajista, poniéndose en posición junto a su pareja.

Así, entre piedra, papel y tijera, uno término perdiendo y maldiciendo por volver de regreso a U.S.

Capitulo 6: Vuelo.

-Kaoru… ¿Crees qué es seguro que esos dos se vallan solos?

-No tengo la menor idea, pero son grandecitos ya, de una que se pongan los pantalones ¿no?

-Capaz no estés muy informado, pero ya no son amigos.

-Me parecía, ya que no se hablaban… pero ese es su problema y les ayudara a solucionarlo.

-Si tú lo dices…

-Oye Shinya, que no soy tonto. –Mascullo ofendido, para entrar a la van que los esperaba afuera, una vez todo estuvo guardado. –Le servirá al enano que debe abrir los ojos y dejar de soñar tanto.

-¿De soñar contigo? –Dijo entre risas Toshiya.

-No lo sé, soy irresistible y costaría hacer aquello, pero capaz él lo haga.

-Que humildes palabras Kaoru-lídersama –Ironizo Shinya, que leía tranquilo un libro.

-Hahahaha… ojala. Aunque nunca imagine que Die-chan estuviera enamorado del gnomo de jardín y se lo halla llevado a lo oscurito hohoho…

-No seas así con Kyo, que al final es una buena persona y algo debió de atraerle a Die. –Defendió el mayor, para después recibir unos “uhhh…” de parte de Toshiya. -¡Deja de molestar y hazte una vida!

-Hahaha… te has puesto colorado. –Recibiendo un librazo en la cabeza. –Joder contigo Shinya, que tienes en contra mía.

-Nada, solo me dio la gana… -Dijo divertido, usando un toque sensual natural, el cual embobo un poco a su novio.

-Si… y a mí ya me están dando también otras “ganas”-Imitando lo último con el mismo tono, moviendo las cejas de arriba a bajo.

-Mm… ¿quién te detiene? –Besándolo.

-¿Acaso ustedes dos no pueden esperar a llegar a un motel? –Girando la cabeza a otro lado, para no ver la pareja a su lado comiéndose.

[…]


El avión hacía ya un tiempo que había empezado a levantarse unos metros del suelo y, mientras la azafata seguía dando concejos sobre seguridad a sus pasajeros, eso era lo que menos le importaba a cierto rubio gruñón, que maldecía por lo bajo a los habidos y por haber. Quedando sentado junto al pelirrojo que no hacía más que mirar por la ventanilla, sin tomar en cuenta lo que hacía o hablaba, a sabiendas que los planes no habían salido como quería y en vez de estar lejos del menor, había terminado junto a él y SOLOS… ya que Shinya tuvo más suerte que Kyo.

Una vez la azafata término de decir todo, se despidió con una dulce sonrisa y Kyo la vio irse, por donde –según él– nunca debió haber salido.
Sólo esperaba que el viaje no fuera letargo y llegaran pronto, para que los días se pasaran en un abrir y cerrar de ojos.

Pero lo que más le molestaba de todo esto, es que había perdido contacto con Kaoru y apenas podrían tener una conversación telefónica desde ahora, que hablando de ello…este no termino por decirle que era lo que pensaba de él. Al parecer el mundo ahora estaba en su contra, junto a su destino... Y más, al saber que no sabía ahora como acercarse al pelirrojo, al tener en cuenta de los sentimientos del otro de por medio, porque amigos ya no eran.

-¿Se les ofrece algo señores?

Hizo aparición la conocida azafata, interrumpiendo a cada uno sus pensamientos y dirigir sus miradas hacia ella, la cual se tenso un poco al verle los rostros nada amigables.

-Etto… ¿Necesitan algo?

-¿Tiene chocolate? –Pregunto Die, que ahora que recordaba; apenas había comido en el avión anterior, sin olvidar que había evacuado todo su estomago, por lo que ahora pedía urgente por comida.

-Si. –Dijo alegre la señorita, mientras Kyo veía sin mucho interés como buscaba lo pedido en su carro metálico, hasta dar con ello y extendérselo al pelirrojo.

-Gracias. –Le sonrío el más alto a la mujer, que se ruborizo un poco y más al rozar los dedos de este con los suyos. -¿Le ocurre algo? –Pregunto extrañado al ver el color rojizo que se había apoderado en la cabeza de la chica.

-No-no es nada…etto… espero que disfruten del viaje. –Y sin más se fue, casi a prisa por el pasillo, olvidándose de Kyo.

-¿Y yo qué? –Se quejo el menor, al ver como el pelirrojo desenvolvía la barrita de chocolate, provocando que frunciera el entrecejo.

-Tú no hablaste. –Le respondió sin mirarle, sacándole un bufido a Kyo.

-No alcance, que es diferente, por tú culpa.

-¿What`s? ¡¿Mi culpa?! –Exclamo, dejando la barrita a un lado. –Yo no hice nada.

-Se nota que eres lento… -Murmuro, para volverse ha acomodar su trasero en el asiento que en si ya le parecían molestos, contando que apenas logro caminar un buen rato, luego de todo el viaje anterior. –Le estabas coqueteando.

-¿Eh? –Exclamo confundido, pasando por su mente que capaz, en una de esas, por milagros de la vida, fueran celos. -¿Acaso tú?

-¿Acaso yo qué? –Le miro interrogante, para luego gruñir mal humorado y buscar otra posición de costado. –Terminare odiando los aviones. ¿Qué decías?

-Nada… -Dijo y volvió su mirada a otro lado, pensando que no debía hacerse ilusiones, al final de cuentas Kyo esta aún atraído por Kaoru.

El menor se percato del semblante del otro, y aunque intento pasar de ello, sintió algo de culpa, prefiriendo callar. De un momento a otro se había olvidado de que Die sentía cosas por él más allá de una amistad y que no designaría un nombre a ello, porque ni siquiera lo deseaba asimilar.

Pero… ¿Por qué sentía como si estuviera tratando con un desconocido?

Conocía a Daisuke desde hace años, por gustos musicales, por la banda, por una bella amistad…

… y todo corrompido por un desacuerdo de ambas partes.

-Grrr….

Sonrojo.

-¿No has comido? –Escucho la voz hablarle a su lado. –Ten…

Le estaba dando la espalda, pero aun así se percato que este le dejaba una parte de su chocolate encima de sus piernas, lo cual le tomo de sorpresa. Pero aunque agradeció internamente el gesto, no dijo nada y como era común en él, respondió con un seco “hum” como respuesta.
No escucho ninguna queja en contra suya y empezó a comer, si bien… por alguna razón ese dulce tenía un sabor amargo al llegar a la garganta en vez de dulce o ¿era algo más?


Señores pasajeros, por favor se les solicita que se coloquen los cinturones de seguridad que están en sus asiento, porque pasaremos por una zona de mucha turbulencia.
Gracias por preferir aerolíneas LAN Japan.


Después de aquello, ninguno dijo nada y habrían pasado como dos horas.

Se movió otra vez en su asiento por quinta vez y maldijo, al recordar como hace poco la azafata le había pedido volver a sentarse al verlo levantarse de su asiento, cuando lo único que deseaba era caminar.

Las luces dentro en ese momento eran tenues, ya que muchos de los pasajeros se disponían a dormir y se giro, para ver en que andaba Die, ya que había permanecido callado, pero de lo cual tenía una leve idea del porque.

Intento no soltar ningún insulto y se quedo quieto. Su ex amigo estaba dormido, y ahora por un pequeño movimiento, en su hombro.

-Idiota…

No sabía porque, pero el calor era reconfortante…

-No, hey… muévete, Die. –Dijo, al dar cuenta que él entraba en sueño también y no quería por nada del mundo que el otro despertara pegado a él. –Die…

-To-Tooru…

¿Había escuchado bien?

¿Aquello había sido un gemido?

-Ahhh... más, más...ahhh...
-Tooru...
Aquella voz tan ronca, pero desconocida, lo hizo desfallecer al escucharla cerca de su oído, obviamente extasiado igualmente.


Continuara…

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