quien se enfrente a lo más difícil y se quede aún de pie?
¿A dónde se supone que iré o escaparé?
Todo se derrumba. Mi familia me toma a loco.
Mentira…
…Mientes…
…No es verdad…
…Es una broma, ¿cierto?...
-Die…
Lo nombro apesadumbrado o con mejor dicho en un tonillo incrédulo, abriendo con cautela los ojos, y ver al ser que parecía inerte a escasos centímetros de él, cuando había pasado sólo un minuto o menos luego de aquel beso. Confundido y lejos de poder ordenar su mente en esos instantes, el tiempo le pareció poco al percatarse que se enderezaba de esa posición en cuclillas, y sin verlo a los ojos si quiera o decirle algo, lo vio avanzar rápidamente a pasos alterados hacia la puerta, abriéndola con brusquedad y de la misma forma al cerrarla. Quedando aún más perdido ante los recientes acontecimientos, presintiendo que ya nada sería lo mismo.
y no puede ser, te has ido.
Sólo pienso en ti, ya no puedo vivir
Recordarte es lo único que me da esperanza
Las lágrimas caen sobre mí cada vez que despierto en las mañanas.
Así será hasta que por fin te pueda conseguir olvidar
Es por ti que me siento triste, ¿por qué me duele sólo a mí?
Abrió los ojos con pesadez, y sin moverse de su sitio, suspiro cansado. Escuchando el leve sonido que ocasionaba el viento, a varios metros de altura, chocando en dirección contraria a las alas del avión en el que se trasportaba junto a toda la banda y producción.
Era la quita vez que soñaba lo mismo y se preguntaba porque las cosas habían salido así. Una pregunta de varias de su conciencia, dentro de un interrogativo, que parecía no dar cabida a algo concluyente.
Movió sus brazos torpemente y se llevó las manos al rostro, restregándose, como si de esa manera encontraría un alivio temporal para su raciocinio semidormido, ya que su cabeza no dejaba de dar vueltas en lo mismo. Levanto con lentitud su espalda del respaldo del asiento, quedando algo encorvado, para procesar bien por automatismo donde se encontraba (aún sabiendo) y saber sobre los chicos, descubriéndolos en sus asientos en manos de Morfeo. Y si bien, se recrimino su falta de genio, paseo sus ojos por cada uno de ellos, hasta detenerse ante aquel tormento que no sabía si le podía decir aún “amigo”.
-Despertaste.
Dio un brinco por la repentina voz, ante el silencio dentro de aquel pájaro de hierro con destino a Japón luego de estar en U. S., y posar sus ojos en su otra desdicha, que reía divertido por la careta asustada y molesta de su rostro. Pero que sólo atino a responder con un bufido desconforme y esperar a que le hablara, luego de ver como daba un gran bostezo típico al despertar, entre un abrir y cerrar de boca, hasta que estuviese lo bastante apta para modular algo y la lengua no quedara adormecida en el proceso.
-¿Qué hora es?
-Ni idea. También acabo de despertar.
-Mm… -Dirigió el mayor sus ojos a su persona, como analizando su mirada, la cual evadió al instante, girando su cabeza hacia la pequeña ventanilla, y este al ver aquello: entornar los ojos al techo del avión. –Pues no tienes buena cara. Una de dos, o me mientes que recién te hayas despertado y la verdad no hayas dormido nada o… tuviste un mal sueño.
-Kaoru, deja de hablar como si me conocieras. –Mascullo a la defensiva, mirándolo de reojo y volver su vista a la ventana. – Yo no digo nada si despiertas con una cara de espanto, ¿no?
-Así que es eso, andamos sensibles. –Dijo sonriente, acomodándose en el asiento y buscar algo en su chaqueta, pero se detuvo al recordar que no podía fumar en el avión. –Demonios… ya comprendo porque andas de mal humor. –Rió por lo bajo y el menor le siguió, aunque nuevamente el silencio se hizo presente e incomodo entre ambos, y Kyo se sonrojo levemente. –Kyo…
-¿Hn? –Por fin le dirigió la mirada con sus respuestas a secas por auto reflejo, lo cual dio salida a varios comentarios inapropiados mentalmente, al dar con una imagen entre tentadora y atractiva a la vista al encontrarse con el cuerpo del guitarrista.
-Kyo… -Le volvió a llamar, usando desde ese momento un tono paternal, al no encontrar explicación a las acciones del menor entre retraído y avergonzado. –sabes, tengo que admitir que ya no me pareces tan insoportable como antes…
-¿Insoportable? –Despertó de su burbuja y le miro incrédulo, aunque antes que fuese a decir algo, el otro prosiguió.
-Si, insoportable. Eso si, no preguntes por qué, ya que sólo se dio. –Pasando su mano por el rostro y detenerla al llegar al mentón, acomodándola ahí con ayuda del brazo recargado en el brazo del asiento. –No es que me hayas desagradado hasta tal punto de odiarte, pero a veces tú excentricismo superaba a mi tolerancia. Sin embargo, este último tiempo me he dado cuenta que eres como todos y puedes ser agradable cuando se quiere.
-O sea, pasabas de mí, porque te era desagradable. –Dijo entre ofendido y decaído. ¿Es qué acaso pensaba decirle algo? Y temía lo peor.
-¡Hey, no lo tomes a mal! –Le empujo un poco, golpeando levemente con la mano empuñado en su hombro. –Lo que quiero decir, es que me has sorprendido. Tanto tiempo juntos ¡en la banda! –Recalcando lo último.-Y ahora me vengo a dar cuenta de aquello…
-¿Eh?
-Si Kyo, ahora no sólo te veo como un compañero o un amigo. –Sonriéndole, mientras Kyo no sabía si su rostro estaría sonrojado o desencajado ante la emoción y los varios sentimientos adjuntos que parecían revolotear en su vientre, ya que parecía que la espera estaba terminando. Kaoru, el tipo serio y trabajólico que era capaz de matarlos de ensayos con tal que hicieran algo bien o dejaran de payasear, le estaba mostrando su otro lado. Y en tanto procesaba todo aquello en cámara lenta, sus oídos estaban atentos en lo que él diría. –Y no sé si habrá sido por estos últimos días, pero yo…
¡Dilo, dilo!
El corazón parecía desbocarse y querer salir de su pecho ante la emoción que ya le embargaba por completo, y lo único que deseaba era que hablara y se dejara de rodeos.
-¡Good morning my ladys!
Aunque al caño se fue el ambiente que se había producido, ya que de la nada apareció detrás de sus asientos el único capaz de matarlos del susto y sacarle migraña al mismo tiempo, pudiendo apreciar aquella oscura cabellera revuelta y desordenada, con esa sonrisa de lado a lado en el rostro del susodicho en espera que dijeran algo, mientras ellos se limitaban a matarlos con la mirada y él no daba cuenta de ello.
-¿Por qué esas caras? –Preguntó confundido, al ver la cara estreñida de ambos -¿Interrumpí algo importante? –poniendo su cara más tierna, ante los ojos de Kyo, que parecían dos llamaradas en cada una… ok, no, solo exageraba, pero que daba miedo, lo daba. –Eh… yo…
-Yo a ti te mato, ¡te mato! –Grito el rubio menor, que se encimo en su asiento y estiraba las manos para alcanzar el cuello del bajista, que se hundía en el asiento y le sacaba la lengua al mismo tiempo, siendo que para Kyo eso no tenía gracia alguna. -¡Ven aquí, Toshiya!
-¡No, no quiero! –Hizo un puchero, para luego zamarrear a su amante bandido que dormía, para que despertase. -¡Shinya, shinya! ¡Kyo me quiere matar! ¡Sálvame!
El aludido abrió un ojo, pero ni siquiera abrió el otro para demostrarle lo mucho que amaba a su novio como para salvarle, dándole con la almohada o lo que fuese que tenía al lado y lo dejara de molestar, girándose y darle la espalda.
-¡Shinya! –Chillo, pero apenas pudo seguir insistiendo, al ver que el rubio ya se le venía nuevamente, usando como único recurso la cartera para protección.
Por otro lado, Kaoru no aguantaba la risa, y cuando ahora escuchaba a Shinya quejarse y decirle a Kyo que lo matara rápido para así dormir… y al mismo tiempo escuchar las defensas de Toshiya hacia su novio con frases sacadas de cual novela o libro de Juan Tenorio, su boca flaqueo y una inmensa risa estallo con muchas ganas, dejando a los demás en silencio.
-¿Kaoru?... –Le habló el menor, pero el nombrado ni casó, muy en su mundo y su propia risa. Si bien, no duro mucho, cuando se escucho una voz aparte.
-¡PUEDEN CALLARSE POR LA MIERDA! ¡SI TANTO QUIEREN JUGAR Y REIRSE, HAGANLO CUANDO LLEGUEN!
Y dicho esto, sin más ceremonias, vieron como el pelirrojo guitarrista se levantaba de su asiento y camina al pasillo en dirección al baño.
Una vez dado un portazo, se miraron entre ellos, pero Toshiya fue el primero en hablar, antes que lo hiciera Kaoru.
Ahora no estaría esperando una débil palabra de ti.
Por favor deja que mi corazón pueda alcanzarte hoy, llegar a donde estás
Ya estoy muy cansado de actuar, soy infeliz sin querer otra vez
Ya nada puede compensarme
-Yo me encargo. –Intentando sonreír. –Debe ser unos de sus ataques, hahaha… ustedes saben, cuando uno despierta y bueno… eso del sueño…
-Ok. –Hablo Kaoru, que miraba severo por donde había ido su compañero de cuerdas. –Pero dile que si vuelve con esa misma “simpatía”… me lo cargo.
-Claro, claro… -dijo, para ya caminar hacia el baño del avión y suspirar al darle la espalda a los chicos, ya que hacía poco había descubierto el porqué de la forma de actuar de ahora de Die. –Die… Soy yo, Toshiya ¿Puedo entrar?
-No… -Se escucho algo débil, pero fue claro para el bajista, que se preocupo al reconocer el tono del otro.
-Maldición… Die, esto no es si no quieres. –En tono severo. –Debo entrar igual, estás mal.
-Vete…
-Perdona por no cumplir tus deseos, pero no puedo y no quiero. Abre la puerta. –Percatándose que los demás le miraban atentos. –Kaoru se molesto por…
-¡Me importa una mierda lo que piense!… ¡Déjame solo!
Así será hasta que por fin te pueda conseguir olvidar
-Die… -Reposo su cabeza en la puerta del baño. No quería aun darse por vencido… quería ayudar.
Entre risas llegaron ambos al hotel que se hospedaban junto a la banda, que luego de quedar solos y despedirse de las personas de producción, era grato caminar juntos hablando de cualquier cosa.
-No puede ser, no tengo las llaves. –Le hablo preocupado Shinya, que buscaba en su cartera las llaves de su pieza, que al no hallarlas dio cuenta de ello al morocho a su lado.
-¿Estás seguro? Capaz lo dejaste en otro lado. –Quiso tranquilizarlo y lo abrazo, el cual el otro le respondió con una sonrisa débil. -¿Recuerdas dónde?
-No quiero ni imaginarlo –Haciendo una mueca de fastidio. –Pero si es donde pienso…debe haber quedado en la sala de ensayo. –Para terminar apenado, ya que no era de las personas que se le olvidaban las cosas, pero con Toshiya al lado e insistiendo en irse luego, mucho más fácil fue el olvidar ese pequeño detalle.
-Ok. –Posando su mano en el mentón, para pensar en algo. -¿Kyo no tiene una también?... Yo con Die tenemos por separado. ¡Si encontramos a Kyo, el nos puede ayudar!
-Si… claro. –Rodando los ojos. -¿Acaso no recuerdas que se fue así no mas? ¡Puede estar en cualquier lado!
-Eso es verdad. –Mostrando un puchero hecho con los labios. –Pues a llamar se ha dicho. –Sacando su móvil y teclear, sin embargo el castaño lo detuvo.
-Déjalo, no quiero que ande irritable y se las saque conmigo. –Recordando la personalidad del menor. –Sabes, espérame en tú habitación… -guiñándole un ojo. –iré a preguntar en recepción ¿ok?
El mayor sonrío alegre, al pensar lo que le quería decir el baterista, así que sin más asintió con la cabeza y Shinya desapareció por el pasillo. Se dirigió en tanto a su habitación con su cabeza en las nubes, hasta que vio como de aquella puerta tan conocida, salía a toda velocidad y corría a su dirección con cabeza gacha, Die, que luego dio cuenta de su presencia y pensaba seguir de largo, pero lo detuvo a tiempo, pescándolo del brazo.
-¿Die que ocurre? ¿A dónde vas? –Inquieto, lo empezó a llenar de preguntas, aunque el menor parecía reacio en responder. – ¡Die!
-Déjame… no tengo nada que decir. –Ocultando su rostro en sus largos cabellos rojizos de la mirada de Toshiya. –onegai…
-Estas llorando idiota ¿Y quieres que me vaya? –Molesto, empujando el cuerpo del otro hacia el suyo y notando lo frágil que se veía en ese momento. –Die… ¿Qué ocurrió? –Abrazándolo como si fuera un niño pequeño el que yacía en sus brazos.
-Ya no hay nada, lo destruí… -gemía entre sollozos. –y ahora debe odiarme…
Si hubiésemos podido entendernos los dos alguna vez
Ahora no estaría esperando una débil palabra de ti.
Por favor deja que mi corazón pueda alcanzarte hoy, a donde estás
-¿De qué Die?
-Yo… -sintiendo como el mayor ahogaba un grito lastimero en su pecho. –yo… perdí a Kyo…
-¿Eh?... –Mirando shokeado al pelirrojo.
-Le dije que lo amo… y ahora debe odiarme.
Después de eso más sollozos se hicieron presente, y mientras el daba una última mirada a la puerta a lo lejos, que tenía una idea que Kyo capaz estuviera en ella, se llevo a Die de ahí…que en cuanto se encontraron con Shinya, hizo lo posible porque el baterista no sé preocupara al fijarse en el estado de Die, que se encargaría y fuera en tanto por las llaves, ya que Kyo se encontraba en su habitación. Al llegar Shinya a una estancia algo desolada del hotel, prefirió callar y no preguntar nada por el estado del pelirrojo, ya que Toshiya parecía muy concentrado en calmar al otro con palabras y caricias paternales.
-Al final era como pensaba ¿eh?
-Así parece… -Sonrió débilmente el bajista, que al tener el baterista cerca, acomodo su cabeza en su hombro, mientras tenía al otro durmiendo en sus piernas en el gran sillón. -¿Cómo es que siempre aciertas?
-¿Será porque soy más despierto que tú? –Dando una pequeña risa burlona, con tal de no despertar a su amigo.
-Moo~ que malo eres conmigo. –Haciendo un puchero, desviando sus miradas y ver al otro dormir en sus piernas con cierta lastima.
Por otro lado, otros ojos miraban de vez en cuando en la misma dirección, sin perder detalle de nada y ante la ajena situación de esos dos lejos del grupo.
Para el todo era confuso y no sabía si era egoísmo suyo, pero…el tenía claro lo que sentía y sabía porque el pelirrojo actuó de esa manera, si bien… lamentablemente su corazón era de otro y se sentía con las manos atadas. Quería poder haber sido el que corriera a ver lo que pasaba, poder ayudar, seguir siendo su amigo, sin embargo…
Como serlo luego de ello… ¿Cómo?
Miro por la ventanilla otra vez y como buscando algo que le dijera que hacer… una decaída sonrisa reposo en sus labios.
“Lo mejor será que me odies…”
Pensó, mientras muchos recuerdos se le venían a la mente con cierto dolor impregnado en ellos… sin dar cuenta que no era el único con la misma forma de pensar.
“Una amistad rota por el Amor, el cual una vez lo conformo…”
Olvida todo, cámbialo todo, y déjalo atrás, es todo
Si puedes reír como antes no dejará aún de dolerte
Conseguiré olvidarte y cambiar mi triste vida desde hoy
Es así como el amor cambia su forma por ti otra vez
Si tú puedes olvidarme lo lograré yo también
Y aunque no, podré continuar respirando con éste horrible dolor
La realidad será más cruel, pero podré levantarme
Conseguiré olvidarte y cambiar lo que siento, lo que yo soy
Es cierto que una nueva vida empieza hoy
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Song: Ware, Yami Tote...
By: Dir en Grey
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