Eran las doce de la noche y no es que fuera muy tarde para él o que mañana tuviera que levantarse temprano, pero… ¡Querer dormir era lo que más deseaba!
¡No lo entiendes! ¡Esta ciega!
-Fuhhrr…gurr…
Y ya no soportaba como su compañero de cuarto seguía con la tele encendida viendo quien sabe que canal y con un pote de helado, lo cual si contamos que ve a todo volumen y el ruido que hace con la cuchara no fuera irritante, no estaría con los mil demonios por querer dormir.
-Die, duérmete…
-No…quiero, aún no.
Abrió un ojo y luego volvió a cerrarlo cuando observo que el susodicho no pensaba hacer caso, maldiciendo por lo bajo para levantarse y mirarlo severamente, el cual parecía metido en su nube y con ciertos ojos que…o noo… odio ese dulce subconsciente que tenía o como muchos conocen como “corazón de abuelita” para terminar acercándose, pidiendo un hueco en la cama, el cual el pelirrojo le hizo caso y le seguía mirando lánguidamente pidiendo una respuesta de su parte.
-¿Se puede saber que te pasa? –Acurrucándose en las tapas y empujarlo con su trasero, ya que las camas eran de un espacio reducido, en la que esta no era la excepción.
-Nada.
-Nada le llamas el estar despierto y con un pote de helado, además de ver… ¿Qué vez? –mirando la tele, sin creerse que era Escalera al Cielo, la cual juraba ese dorama había terminado hace tiempo o mejor dicho siglos. Y no es que los viera, no, como se les ocurre.
-Es una repetición nocturna. –mostrando la revista que tenía al lado con el horario del cable. –y fue lo único que se me…antojo junto al helado. –sin dejar ese triste semblante en su rostro.
-Pasa algo… ¿cierto Die?
-No es nada, solo…. Tenía hambre y…
-y estuviste llorando. –le reprocho, limpiando su rostro con la sabana y luego la nariz. -¿estas enamorado Die-chan?
-¿Quién te dijo eso? –Le inquirió, aunque su voz en vez de desconcertar al bajista, lo que hizo fue aclararle las sospechas, persistiendo con su mirada la pregunta. –No, no lo estoy.
-¿Pero por qué no? Si el amor es tan bonito. –Le dijo con una sonrisa, recordando a su baterista.
-¡Ja! Entonces te anuncio que tienes suerte, pues lo que es yo… a mi no me quieren como Shinya a ti. –Cruzando de brazos y comiendo lo que le quedaba de helado.
-Entonces si estas enamorado. –Alzando las cejas y logrando que el pelirrojo le diera un codazo del cual tuvo que hacer quite -¿Qué dices? –y quitarle la cuchara para comerse él lo último que quedaba. –Porque no mejor me dices quien te gusta.
-¿Y de que sirve? ¿Eh?-Malhumorado.
-Te puedo ayudar. –Le sonrío y pudo ver por primera vez los ojos de Die brillar, aunque así como rápido vino, rápido se fue. Hundiéndose más entre las cobijas.
-No, no puedes.
-¿Y por qué no? –Molesto.
-Porque… a esa persona…-tomando aire. –no soy lo que le conviene, no soy lo que espera…ni siquiera me ve. Solo ama a alguien que no soy yo… y lo único que puedo hacer es ayudarla para que sea feliz.
-Die… -Intento acercarse, al ver como nuevamente iba a llorar el otro.
-No importa… se me quitara ¿no?
El morocho no sabía como alentarlo y lo abrazo, intentando trasmitirle calor, apagando el televisor y quedarse un buen tiempo hasta que se le pasara la pena.
-Me gustaría ayudarte, pero si no me dices quien es…
-No importa… -sonrío con cierta amargura y lo alejo, percatándose que ya caía en el sueño por el calor del abrazo. –yo soy feliz si lo es…yo… -apresando las sabanas y mirando al morocho. –yo te agradezco Toshiya, pero si me quieres hacer un favor…
-Sólo dilo amigo. –le sonrío y le palmo la espalda, acomodándose un poco en el pequeño espacio de la cama.
-Se feliz, Shinya es un gran amigo y una bella persona…Tú tienes la suerte que te ame…y si tu lo amas, no lo dejes ir.
-¡Die cállate! –Le grito, algo enternecido y triste, y es que ese pelirrojo sabía cuando hacer llorar a uno. -¡eso lo tengo muy en claro! ¡Pero yo quiero que también tú seas feliz! ¿¡Por qué no me quieres decir!? ¿¡Por qué no quieres una ayuda!?
El pelirrojo suspiro con cierta pesadez y cerró los ojos. Sabía que de alguna u otra forma el bajista, su amigo… le sacaría las palabras y el “que debía hacer ahora” era la pregunta que pasaba por su mente. …l tenía claro cuan agradecido se sentiría si lo ayudaban, pero… él había hecho lo mismo y no era tiempo de redactarse. Porque una promesa es una promesa… y lo mejor o peor de todo, es que esa personita que amaba… le faltaba poco para ser feliz.
-¿Daisuke?
Despertó de momento de su burbuja mental y miro a Toshiya. Las cosas en su cabeza no eran muy claras, aunque el nunca se las dio de alguien que supiese tomar buenas decisiones, pero si algo tenía claro… era que, como conocía desde tantos años a su amigo y compañero de banda, era mejor seguir en silencio.
-Sorry… -sonrío amargamente. –pero ahora no puedo decir nada.
-Ok… -mascullo algo indignado, no obstante no sería ni la primera ni la última que tocara el tema. Por ahora lo dejaría pasar, aunque no pensaba quedarse de brazos cruzados –Pero duerme ¿quieres? –si el pelirrojo no pensaba decírselo, él lo averiguaría por su cuenta. –Yo me voy a dormir a mi cama, que descanses.
-Igual tú. –Respondió y apago la luz, cubriéndose hasta la cabeza con las tapas, sin poder aun pegar un ojo, sin aun poder entender que era lo que hacía. Recordando de momento la salvada en el baño.
-¿Die estas o no?
Era la segunda vez que le llamaba y se sentía entre la espada y la pared, donde parecía ser que su única vía de escape o era salir como si nada por la puerta del cubículo y que Kyo lo viera en su máxima expresión luego de vaciar su estomago o, terminar por irse por el w.c., pasando por el acueducto al poco de tirar la cadena y dirigirse al mar, para luego ser comido por las adoradas aves de mar. Ok, exageraba y la verdad que su única salida era esa puerta como presentarse ante ese enano que más parecía ogro por el tonito que le llamaba, pero…
-“De alguna forma debo poder irme por el alcantarillado, ¿no?” –La verdad no se lo pensaba mucho, hasta si meter una pierna y después la otra cabrería por ese pequeño espacio, sin embargo sus ideas mentales no fueron necesarias al poco.
-Ky-kyo-san ¿pasa algo?
-¿Eh? –El nombrado solo se sonrojo al dar cuenta que había dado con la persona equivocada, donde un tipo hacía el amago de taparse sus partes intimas junto al diario, lo cual era un alivio para Die escuchar que había alguien más ahí y no había dado justamente con él. –Eh… lo siento, no fue mi intensión, solo buscaba un amigo…
-Si, me di cuenta, pero puede…
Y para más remate, el pobre hombre ni pudo terminar la frase-según Die que ponía atención a lo que pasaba- cuando hizo acto de presencia el bajista, que de su corrida, termino por cerrar la puerta del cubículo del hombre y ver al rubio compañero.
-¡Kyo ¿que pretendías hacer con el pobre hombre?! –El pelirrojo pensó en ese momento que debía decirle luego a su amigo Shinya que no lo dejara ver la novela de las dos, porque su amigo parecía más afeminado de lo que aparentaba ahora.
-No le hacía nada, sólo buscaba a Die y…
-Pues no diste con él y buscas con alguien con quien descargar tus…
-Toshiya –Molesto.
-¡Pues hombre, que no es el lugar indicado!
-¡Toshiya cállate!
-Ok, ok… pero tranquilo.
Luego de eso pudo escuchar como ambos se iban, así que por fin salio de su escondite.
-¡Muchas gracias!
Pero antes agradeció al tipo por no delatarlo, aunque para este hubiera sido preferible que simplemente lo dejaran cagar tranquilo, antes de que le abrieran la puerta y le mostró así su obscena seña con la mano como clara queja de disgusto.
-Joder con la gente de hoy. –Murmuro para así y salio, aunque debía tener cuidado, que podían estar esos dos aun rondando por ahí.
Miro por ambos lados y camino donde la maquina de dulces, para así tener una buena mentira que contar y pruebas para calmar a los de la banda por su desaparición. Sin embargo, no tomo en cuenta que alguien estaba detrás de él. Que en tanto reía como cuando un niño hace una travesura, el otro le imitaba… y para cuando calló en ello, dio cuenta que no estaba solo.
-He-he…
-He-he… -Si, esa poca estatura que fue fácil pasar con solo pararse y ver como lo incrustaba de una forma tan única, era nada más y nada menos que de Kyo. –Emm…hola.
-¿Qué pretendes?
-¿Yo? Nada…
-Habla… -Si, se notaba molesto y eso era mal augurio, porque era peor que Kaoru en sus días…y eso era poco decir cuando… -Deja de mirar con esa cara de idiota que te gastas. Habla, ¿Qué pretendes? –Iba a objetar, pero no le dejan. –Y no digas que estuviste acá, porque vi como salías del baño. ¿Acaso no soy tú amigo? ¿Por qué no confías en mi? ¿Qué me ocultas?
-¡Yo confío en ti! –Esto se le iba de las manos y le había gritado, además ¿¡Por qué tantas preguntas!?. Ahora parecía que lo iba a matar. Por qué entre todos sus amigos, tenia que ver… ok. –Yo… bueno… -Para más remate ya no lo ve como amigo y el estar entre la maquina de dulces y el rubio no le ayudaba. -¡Solo déjame!
-No confías en mí ¡y yo te lo cuento todo! ¡Que gran amigo, eh!
-¡Mejor anda a moverle la cola a Kaoru ¿quieres?! –Y nunca creyó ver tantos colores en el rostro de Kyo, para luego mandarlo al carajo empujándolo e irse a cualquier lado.
-¡Vete donde quieras! ¡ya entiendo donde va todo!-Vociferó y lo vio irse. Aunque el esperaba que le negara el grito, pero al parecer eso ya no funcionaba. – ¡Y no le muevo la cola a nadie! ¡Idiota!
-Bueno, al menos… -Miro los dulces en la mano y sintió en ese momento igual que insignificante que esas golosinas que luego harían caries en los dientes a cualquiera que las comiese, por el simple hecho que… -Se una faceta de él. –Sonriendo con cierta amargura –puede ponerse de todos los colores cuando… esta enamorado. –Para después apretar la bolsita en su mano y dirigirse al estudio con los chicos, donde como siempre, justificaría a Kyo.
…
Las dos de la noche, como pasaba el tiempo. Sonrío entre la oscuridad de la habitación, aun sin poder reconciliar el sueño, aunque no era para menos. Todo iba bien, genial… ¿qué más podía pedir?
No era que llevara un gran avance, pero que, de alguna forma su lazo con la persona que anhelaba empezaba a afianzarse, sentía que nada podía salir mal. Que su sueño por fin dejaría de serlo para ser algo real, algo tangible. Y su mente como su cuerpo era un pozo de sentimientos que parecían querer salir a la luz, sin comprender como aquel guitarrista podía hacer que sintiera tantas cosas a la vez con una sonrisa, unas palabras dirigidas a su persona o simplemente le dirigiera la mirada. Tantas emociones, que no sabía como describirlas y decirle de una buena vez lo que sentía.
Dos días habían pasado desde que empezó a relacionarse en forma tan estrecha como una amistad, que sabia que en poco tiempo podría pasar a algo más. Si bien, nunca imagino que en tan pocos días lograría tanto…y quería seguir conociendo al mayor.
-Me siento tan idiota. –Murmuro para si, rememorando como le llamaba a ese tipo de amor y como se burlaba de ese sentimiento, como decía que nunca se enamoraría… y del día a la noche, lograba ser testigos de las mariposas en el estomago y únicamente porque nunca imagino tocar el cielo y el infierno al mismo tiempo en una noche. Un recuerdo que nunca olvidaría, como aquel despertar…
…
Siempre odiaba los amaneceres y más si terminaba con toda la luz del día en la cara, pero no dijo nada y volvió a acurrucarse en las sabanas, logrando que así llegara por igual una clavada en la cabeza y maldecir la noche anterior, si bien nada fue olvidado e imágenes se le vinieron, logrando que su cabeza adquiriera un color rojizo.
-Lo… lo hice…y con un hombre. –Notando a su vez una clavada en cierta parte que no lo dejo moverse más. Que para cuando también se creyó solo en la habitación, una voz lo saco de sus cavilaciones.
-Kyo, piensas levantarte o yo lo hago. –Entonces saco la cabeza entre las sabanas y observo a quien había reconocido esa voz. –Por fin despiertas ¿te duele la cabeza?
La verdad no sabía que decir ni que pensar, exclusivamente analizaba la situación y no decía nada. Notando la clara falta de ropas en Kaoru, que le miraba con ceja alzada ante su falta de habla y luego le sonreía.
-Parece que aun estas dormido. –Apuntándole la mesita junto a la cama, donde posaba una lámpara, vaso y unas pastillas. –Tómatelas, son para esa jaqueca que debes traer. No eres el único afectado por lo de anoche. –Le comento, para luego pararse. -¿ok?
-Si… -Dijo, aun confundido y verlo irse, aunque claramente se asusto más… cuando de improviso le revolvió los cabellos y le beso la frente, para luego sonreír y decir algo como “que lindo día”.- ¿Qué fue lo que paso? –Mascullo desorientado, tocándose de vez en cuando la frente y sonrojándose. Tomó las pastillas y se volvió a recostar en un intento de dormir, pero nada…
Luego de eso, vio como un pelirrojo que conocía se le acercaba y se alegro que fuera él y no el otro… Ya que, si el mayor se había ido contento, lo esperaba despierto. Es que no había que ser muy despierto para dar cuenta que ¡había terminado encamado con Kaoru!¡No había sido un sueño!
-Kyo… ¿estás bien? –Escucho una voz a su lado y despertó, notando algo incomodo al mayor, así que mejor dejo de pensar en ello.
-Si, si lo estoy… ¿Pasa algo Die?
-Eh… nada, únicamente quería saber si tú…
-Si, lo estoy, aunque… ¡¿Díe viste a Kaoru?! –Preguntando casi a grito.
-No, bueno si… en el salón hablando por móvil ¿Por qué?
-Pues… -nervioso, dudando si hablar sobre el tema o no, siendo que con Die era con quien tenía más confianza en ese tipo de cosas, aunque no era novedad su bisexualidad. –me he encamado con… con Kaoru.
-¡¿Cómo?! Kyo yo…
Ok, esa cara le decía que no se lo había tomado a bien, pero…
-soy tú amigo y me dices “¿cómo?” –Imitando su voz. -¿acaso eso te molesta?
-Claro que no… -Dijo el otro apresuradamente, lo cual le alivio. –pero Kyo, yo…
-Die… -Le habló en tono severo. –Déjame hablar ¿quieres?
-¿Eh?
-yo… ahora más que nunca, siendo que son pocas las ocasiones que pido favores… -Sonrió un poco avergonzado. –necesito que estés a mi lado, como amigo que eres. –Sin dar cuenta como las facciones del pelirrojo palidecían con lentitud a cada palabra salida de su boca. –Me ayudes a conquistar a Kaoru…
-¿Dices que Kaoru fue con quien te encamaste? – Levantándose de donde estuvo sentado y caminar por la pieza, conteniéndose de no gritarle al vocalista, el que asintió por su pregunta. -¿Estas seguro?
-La verdad no mucho, pero…¡hay pruebas idiota! –Haciendo referencia a como vino el otro a despertarlo más la cama que era claro indicio de que algo había pasado y las cuales le contó.
-Mm… -fue la única respuesta que vio en el pelirrojo, con cierto desanimo… aunque según el se debía a que Die es hetero y el saber cosas así le molestaran. No obstante…
-Die… -Lo nombro entre la penumbra del cuarto. En tanto recordaba el claro distanciamiento que el guitarrista empezaba a tener con él y le preocupaba. ¿acaso no eran amigos? –Capaz le de asco… -sonrío con cierta amargura. Debía ser que lo esquivaba con tal de ya no verlo por simple repulsión a su connotación de preferencia sexual, como las miradas frías que le dedicaba a Kaoru en los ensayos y que por ser ambos guitarristas la coordinación no era la misma. Que en una de esas, también empezaba a tener desprecio de quien gustaba, y si era así… -con lo bruto y animal que se comporta a veces, no le perdonaría que le hiciese algo… -Porque es su Kaoru.
Continuara….
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