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El blog es de tematica YAOI, YURI y SHOJO, osea de escritos de parejas homosexuales y heteroxesuales como con contenido sexual. Así que si no te agrada esto, cierra la página y se respetuoso. Yo no te falto el respeto y tu menos deberías hacerlo. Fue hecho con la intensión de lograr publicar mis escritos, en caso que en otra página que me encuentro tenga problemas con el servidor y no logre subirlos hasta un buen tiempo. También quiero recordar, que May-tsunade8 o Hudson soy yo, en caso que crean que se esta haciendo un plagio acá. Y cualquier duda, problema y sugerencia, explicar en los comentarios. Gracias por leer.

Capitulo 10

Para ti, en éste mar azul marino
Cierro mis ojos mientras me doy cuenta
De que estoy vivo
Lentamente me levanto, la vida es blanca
Nadie Puede llegar a mi congelado corazón…


Con gran pesadez lograron por fin sus ojos abrirse, haciendo el empeño de lograr distinguir lo que veía y donde se encontraba, porque apenas su mente como cuerpo se conectaron con el mundo, el olor a alcohol y naftalina entraron por su nariz, provocando que una punzada le viniera a la cabeza, volviéndolo de golpe contra la almohada.

“¿Estoy en un hospital?”

Fue lo primero que se le vino a la cabeza, sintiendo un sabor desagradable en la boca al pensar en ello y darse por fin el lujo de analizar su entorno, donde un pitido neutro era lo único que contrastaba el silencio, resonando en aquellas cuatro y blancas paredes, distinguiendo apenas pudo sentarse en la mullida como blanca cama; dos agujas de intravenosa conectándolo por el brazo a algo parecido a un delgado perchero de metal, del cual colgaban una bolsa de suero y otra de sangre, que supuso con asco entonces con solo ver el color rojizo oscuro.

“¿Pero por qué estoy acá?”

Pensó nuevamente preocupado, mirando por la ventanilla que daba contra el interior del hospital, observando pasar de vez en cuando enfermeras…según él.
Intento recordar lo último que hizo o algo que le dijese qué hacía ahí, pero nada le llegaba a la cabeza con claridad, hasta que se le vino la imagen de los ojos de Kyo clavados en él; el observándole a una distancia, después de llegar solo de grabar, notar como desvió al segundo sus ojos y dirigirse él algo molesto al baño, de ahí…nada más.

“Eso no ayuda mucho”

Suspiro exasperado, llevándose ambas manos a la; restregándose con ellas el rostro y suspirar nuevamente, pensando que debía ser solo un sueño y que apenas volviera a cerrar los ojos, estaría en su cama. Hizo aquello, abrió nuevamente los ojos, si bien, descubrió que todo de verdad le estaba pasando. Se levanto más exaltado, asaltándolo muchas preguntas que se le vinieron a la cabeza, mientras salía de la cama; tocando sus pies el frío suelo del cerámico como en su parte trasera el aire helado, por las dichosas batas de hospital, sosteniéndose de ese perchero metálico al notar como flaqueaban sus piernas al intentar dar un paso, quedando en pie unos minutos, antes de hacer una investigación exhaustiva donde se encontrase.

Rezo para ti, en éste mar azul marino
Eres débil, pero no dejes de ser como eres
¿Puedes escucharme? Mi oxidada voz grita por ti
No puedo convertir esto en palabras,
Pero solamente quiero sentirte ahora…


De las preguntas avenidas a su mente, todas aquellas parecían un tormento. Unas de miedo por una parte, si se pregunta ¿los chicos en Japón estarían enterados? ¿Kaoru lo estaría blasfemando por su descuido en su salud? (ya que por algo así debía encontrase en aquel lugar) ¿Pensarían venir a America nuevamente? O mejor dicho… ¿estarían acá? Kyo estaba con él hasta lo último que recordaba… ¿Qué había pasado con él? ¿Acaso lo habrían secuestrado a los dos… él terminó ahí y Kyo…? ¡¿Dónde mierda estaba Kyo?! ¿Estaría bien?

Sin importarle la realidad de su estado o dejar de pensar como llego ahí, su mente se lleno de preguntas insertas en que le habría pasado a Kyo o sobre los chicos de la banda, pero más en el primero.

Salio con cuidado de no ser visto de su habitación, cerrando con cuidado la puerta para no hacer ruido y caminar con su perchero a un lado; sostenido por su mano derecha, mientras volteaba su cabeza de un lado a otro, buscando a alguien que al menos conociese, pero solo se encontraba con rostros extraños inmersos en blancas paredes como personas.
Siguió moviéndose por los pasillos, hasta que dio con una habitación amplia lo que parecía ser la sala de espera, ya que varias personas se encontraban sentadas en pequeños asientos, donde algunos miraban la televisión como él, que casi se cae de la impresión por la fecha que se visualizaba en la pantalla. Prosiguió con su camino, al ver que unos doctores se acercaban y tomo una bocada de aire aliviado, cuando logro esquivar aquello. Sin embargo, no podía cantar victoria y empezó a caminar nuevamente.

“¿Cómo mierda caí aquí?”

Mañana…
Más profundo que el profundo mar
Que no puedo ver, más profundo
Más profundo, más profundo, dormiré mañana

Azul profundo…
Las cosas que no puedo olvidar son tan dolorosas
Azul profundo…
¿Qué voz, qué palabras usarás para hablarme?


– ¿Kyo?

Su voz sonó pastosa, llevándose por inercia su mano a la garganta, al tanto que descubría que estaba a falta de líquido, aunque era de ser así por llevar casi 3 días sin conocimiento. Pero poco le importaba aquello, ya que aunque sin saber donde se había metido, había escuchado su voz… la de él y no podía estar divariando, ¡la conocía como nadie! ¡Era indudablemente la de Tooru!

¿Pero de dónde?

Intento estabilizarse y concentrarse, cerró los ojos con tranquilidad, dejando sus oídos a la merced de su la búsqueda de aquella voz. Casi se impaciento cuando no lograba escucharlo y camino unos pasos para tener cercanía de donde pudo provenir, pero al menos sonrío al percibir casi silenciosamente su eco… y dio unos pasos tras su espalda hasta doblar hacia otro pasillo, en tanto un bello atardecer se mostraba en las ventanas a su lado.

En el mar azul marino, las lágrimas se mezclan
Nadie se da cuenta de por qué lloro
Se siente como si la vida no pudiera ser rescatada
Aunque solo sea por éste momento, por favor vive…


Su respiración se había vuelto agitada por el trote, pero al menos lo escuchaba más claro y un gran alivio se interno en su corazón, al saber que parecía estar bien y lamentando a su vez el sentimiento que profesaba aquella voz con esa canción…
Emociones contradictorias se internaron cuando vio su espalda a lo lejos, sin dejar de escucharle cantar y siguió detrás de él.

Más profundo que el profundo mar
Que no puedo ver, más profundo
Más profundo, más profundo, dormiré mañana


Cuando lo perdió de vista se maldijo internamente. Se mordió el labio desesperado y gruño por lo bajo y como antes igual de rasposo, que poco le importo, preocupándose solamente en escuchar la voz de Kyo y ver su silueta nuevamente, dando unos pasos de un lado a otros sin alejarse mucho… ¡No podía verlo perdido! ¡No cuando estuvo tan cerca!

– Canta… Kyo canta por favor.

Suplico como si el nombrado estuviese ahí, lo escuchase… y espero, espero ninguna respuesta. ¿Había caminado sin rumbo para nada? ¿Estaría delirando?
Quería llorar… se sentía tan impotente.

Empuño la mano desocupada con rabia.

“Estoy tan enamorado de él, ¿qué ni siquiera dejo pensar un segundo en él, en su voz?”

Entonces un aire más helado ataco a su desabrigado cuerpo, haciendo razonar a sus neuronas y caminar unos pasos de donde provenía el viento, porque este no era de la calefacción de aquel edificio.
Esperanzado sus ojos se encontraron con una escalera que a su costado, en la pared, decía “Salida de escape” en ingles y sus ojos sonrieron con cierto brillo al escuchar nuevamente esa canción.

Azul profundo
Me doy cuenta que me estoy acostumbrando a ser lastimado
Azul profundo
Cuando la primavera llegue y el invierno duerma,
Te vendré a visitar con flores


Una vez que su cuerpo se congelo por el cambio de clima y la luz del atardecer se dibujo como un lienzo ante sus ojos, no le importo verse descubierto por unos ojos asombrados y marcados por un cansado rostro, que apenas lo vio corrió al tiempo que perdía estabilidad, para caer justo en sus brazos en vez del suelo. La calidez de ese cuerpo lo envolvió y con sus manos se aferro como si se fuese a alejar de él. Su cabeza posaba con cuidado en ese hombro ajeno, mientras su nariz se llenaba de aquel perfume que desprendía el otro, al segundo que su rostro se erguía para ver la del rubio que le miraba preocupado. Poco le importo que lo viese llorar, cuando él sonreía por dentro.

– Te…encontré.

El menor no supo como interpretar esas palabras, pero no dejo de observarle, mientras lo tenía bien aferrado a él y se preguntaba como había llegado a parar ese tonto donde él se encontraba. Si bien, le importaba la salud del otro y no le importaba dar cuenta de que se preocupaba por alguien que no era él…deseaba estar más tiempo así junto a él, en esa azotea del edificio; escuchando su débil respiración y contemplando esos segundos sus ojos que no dejaban de mirarle… con aquel brillo que extrañaba.

“¿Cómo no me había dado cuenta que existías?”

– Te extrañe.

Las distancias desaparecieron, los temores se disiparon y el mundo se volvió la nada unos segundos en lo que basto un beso ser correspondido.
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Higeki ha Mabuta wo Oroshita Yasashiki Utsu
Dir en Grey

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