La quiero, ella me ama… ¿La amo?
"Pide un deseo a una estrella"
Narra: Hiroto.
Tengo un extraño presentimiento de esto. El problema es que no lo tengo muy claro y ya he aceptado salir de Tokio City, para ir a Mie, llevar lo indispensable y dejar los estudios, las reglas y la rutina de lado. Gran idea de Nao, amigo y compañero de universidad, ante la inevitable como ansiada llegada de las vacaciones de verano.
¿Qué será lo que no pinta bien? Siendo que voy a ir a descansar, pasarla bien o hacer cualquier estupidez.
- Hiro…
No tengo ni idea, pero debe ser que…
- Oye Hiroto…
…tal vez sea porque llegare de improviso a la casa de mi primo…
- Hi-ro-to O-ga-ta…
… si, en su casa que esta junto al mar. Ahh… que refrescante es y ver el amanecer ahí.
- Hazme ca-so…
Pero con el temperamento que se gasta…huyy... mejor me empiezo a inventar una buena escusa para estar ahí sin avisarle.
- ¡Hiroto! ¡Hey idiota escúchame!
- ¡Pero no es mi culpa! ¡Estuve plegado de exámenes, como para tener tiem--! ¡Aush, eso dolió!
- Te hablo imbesil.
Mi amigo Nao, presente, me incrusta con su mirada e intento pasar de ella, aunque sigo sobándome el golpe que me ha plantado en la cabeza. Como dije mi mejor amigo y compañero, el cual lo conocí en clases de francés, siendo que él estudia Gastronomía y yo Pedagogía en Música. Es muy amable y responsable, alguien en quien confiar.
Pero es inevitable y suspiro para poder explicar a lo que creo que desea preguntarme, si bien, es mejor hacer la típica pregunta:
- ¿Qué cosa?
- Da igual, al final ya esta saliendo…
Se hace el interesante malhumorado y apenas voy a responder, veo como se habré la puerta de aquella casa en la que estamos expectantes y varados con el auto con maletas en la calle, a mi novia salir de ella risueñamente con un vestido elegante y veraniego con sus respectivas maletas a nuestro encuentro, en tanto le respondía con una sonrisa como de costumbre al ver su rostro dulce y alegre con su cabello negro ondulando en una coleta al lado.
- ¡Hola Hiro-chan! –Dice avergonzada y parece dudar si abrazarme o no, sacándome una risa y acercándome a ella para tomar sus maletas, plantándole un beso en su mejilla izquierda. –Ehh… no te preocupes, puedo yo…
- No digas nada, soy tu novio ¿no? –Le murmuro al oído y ella asiente avergonzada.
- Pero Hiro-to…yo… -Intenta tocarme con su mano el brazo, pero le hago el quite y le tiro una maleta a Nao, que se asusta por mi repentino pedido de ayuda, al lanzarle una maleta cuando estaba en su mundo y haciendo como que no estábamos, mirando a otro lado.
- ¡Idiota!
- Hahaha, para que seas más despierto. –Me rió en su cara y el murmura algo ilegible, abriendo la puerta de los asiento traseros y acomodar lo que le pase en su pequeño auto, junto con otros más que les voy pasando. -¿Eso es todo Miko-chan?
- Si, eso es todo… -Me dice y veo que agacha la cabeza extrañamente, acercándose prudentemente a Nao. –Etto… Murai-san, disculpe por no saludarle antes…es que, es que… no me di cuenta que… y fui maleducada…
- ¿Eh?... Tranquila, ¡tranquila!… -Veo que mi amigo se le pasó el enojo y mueve las manos para cualquier lado con tal de calmar a Miko, viéndose muy cómico. –No pasa nada hehe…
- Hahaha, ya escuchaste a Nao. –Digo divertido y me acerco, posando mi mano en su hombro. –No seas tan educada… con Nao siempre lo pasan, no les importa y a él menos…
- ¡Hey! –Salto mi amigo ante mi broma.
- Pero… -iba a objetar, pero no la dejo, acercando peligrosamente mi rostro al suyo.
- Tranquila. –Le sonrió y ella asiente, para luego entrar al auto y yo empujar a mi amigo para que entre, al segundo que yo hago lo mismo. -¿Estás cómoda? Que con tanta maleta junta…
- Si, no te preocupes Hiroto-kun.
- Ok. –Ella vuelve a sonreír y veo que Nao empieza a poner en marcha su auto, que más parece locomotora por el humo que suelta la válvula de escape de atrás. –Oye Nao, deberías actualizarte, este carro da miedo hahaha…
- No molestes Hiroto, que sino tendrás que irte a pie a Mie… -Empieza a manejar y me da una sonrisa autosuficiente, pero sin dejar de ver hacia delante con sus lentes puestos. – y yo me quedo con tu novia, hehehe…
- ¡¿Cómo?! –Grita asustada Miko y yo rió ante ello, aunque a ella no le halle la gracia al comentario. -¡Hiroto-kun!
- Lo siento Miko-chan, pero no te preocupes, que Nao no haría eso… -mirando maliciosamente a mi amigo. –o se atendría a las consecuencias.
- Hahaha… ¿Tú? No me hagas reír Hiroto, ¡que sin mi no serías nadie! –Ríe burlesco y me saca la lengua.
- ¡¿Qué?! ¡Amigo te equivocas!
Después de varias bromas pesadas y miradas de reproche de cualquiera de los tres, nos dirigimos a Mie más tranquilos, aunque al tiempo que se vuelve silencioso, miro por el espejo retrovisor de mi lado y veo a mi novia dormida; recostada de lado casi angelicalmente, en tanto algo me da de que pensar…
¿De verdad la amo para estar con ella?
Es algo extraño pensar en ello, siendo que eso lo debería tener más que claro cuando acepte ser su novio, pero creo que la tome por decir y nada más. Quizás eso suene egoísta, pero al estar mi cabeza tan centrada en los estudios o la música, algo que realmente me encanta… no imagine que al poco tendría novia, teniendo claro obviamente; que no era cotizado, pero no pasado a llevar para algunas, que de más le llame la atención, como a Miko. Chica que además de ser amable, tierna y alegre, como otros atributos, sin olvidar mencionar que es una de la más populares dentro la universidad y gusta igual de tocar la guitarra, lograra fijarse en mi y debe ser la razón por lo cual no perdí oportunidad y dije que “si” sin pensarlo mucho.
- Estas muy callado y tú novia ya se durmió ¿En qué piensas?
- Cosas.
Digo sin mucho preámbulo y me encojo de hombros, recibiendo una mirada desconforme que no paso a nada más.
Pero volviendo a lo que pensaba, no sé que tanto quebradero de cabeza me hago, si al final de cuentas las cosas van bien. Ella no me pide mucho; a lo más que sea atento, cariñoso y respetuoso, tener citas de vez en cuando, sin olvidar responsabilidades de por medio… lo normal. La quiero, ella me ama… ¿La amo?
Bueno, el amor vendrá después. Quizás se aclare todo este verano.
- Aburrido, aburrido… ¡Háblame Hiroto!
- Ahh… cállate, que me entro el sueño. –Me quejo y el gime lastimero.
- ¡No lo hagas! –Hace pucheros. –No vez que no puedo dormir al volante.
- Mmm… buenas noches. Despiértame cuando lleguemos. –Doy un bostezo y no le escucho más, cerrando los ojos por completo y entrar al mundo de los sueños.
¿Qué es este lugar?
Me veo refugiado por el cielo oscuro y estrellado encima, con la vista panorámica del mar al frente y a lo largo, que para cuando me doy cuenta… noto como un tipo de complexión delgada y alta, se sienta en el mismo lugar donde estuvo parado sin dejar de mirar al frente como escuchando el mar. Notando que estamos ambos en el tejado celeste de una casa típica costera.
- ¿Qué diablos?
- El cielo y el mar a esta hora se vuelven uno.
- ¿Eh?
Miro al extraño, confundido y veo que me hace una seña con la mano para que me siente cerca, dudando al principio, pero me dejo guiar y al estar a su costado intento ver su rostro, pero él lo oculta con sus rodillas y manos juntas a la altura de su cabeza… apenas logrando ver sus ojos oscuros opacados por mechones negros, fijos hacia el paisaje.
- Escucha el mar como canta al olear… y mira el cielo con sus estrellas alumbrar…
- Ehh… perdona si soy desubicado, pero…
- …l me extraña y no quiero pensar que no puedo hacer nada.
- ¿Disculpa? –No comprendo nada y parece perdido en su propio mundo.
- Este es el escenario para nuestro reencuentro, pero…yo no puedo volver con él, sólo recordarle.
- Todo muy bonito, pero no te entiendo amigo, así que me despi… -Hice el amago de pararme y dejarle, aunque apenas me muevo me retiene mi brazo con una mano, provocando que me gire y note que aun mira hacia delante como autista. –Me… me puedes soltar.
- No quiero. –Por fin me responde y en algo tan rápido como la fracción de segundos me abraza. –Tengo una promesa que cumplir, pero no puedo.
- Y… ¿y qué? –Hago fuerza pero no se suelta de mi, sintiéndolo cada vez más pesado contra mi cuerpo y respirar contra mi oído, produciendo que me acalore. –Quítate, me aplastas…
- Pide un deseo a una estrella.
- ¿Cómo?
- Pide un deseo a una estrella.
Vuelve a repetir, que para cuando quiero decir algo, desaparece y siento que algo me atrae nuevamente como a un brillante agujero.
- ¡¡HIROTO DESPIERTA!!
- ¡¿Qué?! ¡¿Cómo?! ¡¿Paso algo?! –Me levanto de golpe del asiento por el despertar y me doy contra el techo del auto, llevándome las manos rápidamente a mi cabeza. -¡Mierda! –Miro mal a Nao que se ríe el muy desgraciado.
- Hahahaha… eso te pasa por no estar despierto amigo. –Se lleva las manos al estomago en un vano intento de retener la risa, que al minuto le iba a responder, escucho la risa de mi novia detrás, provocando que vuelva a reír con más ganas.
- Hahahaha… no te enojes Hiroto-kun…hahaha… -Tapa su boca con ambas manos, pero como con Nao, eso no apaga la risa.
- ¡Tú también Miko-chan! –Hago un puchero y le doy un zape en la cabeza a Nao para que se controle –Deja de reír idiota –y hablarle malhumorado. - ¿Para qué me despertaste?
- ¿Ehh?... ¿Yo? –Se auto apunta haciéndose el desentendido.
- Si, tú quien más… -Gruño y veo que Miko quiere hablar.
- Etto… no fue Murai-kun. –Me mira algo asustada, en ello que mi amigo la apunta como diciéndome “escúchala” –Fui yo quien grito…
- ¿Tú? –Quedo como anonadado y mi amigo asiente sonriente.
- Pero… a primera instancia, la idea era de Murai-kun, pero…
- ¡Así que fue TU idea! –Digo amenazante a Nao y el sigue asintiendo, hasta que se percata de lo dicho por Miko y niega rápidamente. -¡No lo niegues!
- ¡Está bien, fui yo! ¡Pero era solo una broma!
- ¡Claro una broma que casi me deja sin cabeza!
- Chicos…
- ¡Siempre tan dramático! ¡Que fue una broma!
- ¡No soy dramático!
- ¡Chicos!
- ¡No te metas! –Le gritamos a la vez, sin tomar en cuenta que apunta hacia fuera.
- Pero…
- ¡¡¿Se puede saber quien mierda grita a las tantas de la noche?!!
Un golpe en seco da con el auto, apenas al escucharse la cuarta voz, aparte de Nao, Miko y yo, volteando mi cuerpo hacia la puerta que da conmigo, dirigiéndome por las miradas de los chicos hacia donde vino el grito y ahí lo veo…
- ¡Primo, hola! ¡¿Cómo estás?! –Sonrío de oreja a oreja nervioso, pero eso no parece relajar la curiosa vena que resalta en la frente de mi familiar.
- ¡¡Ni qué hola ni ocho cuarto!! ¡¿Se puede saber qué haces acá?!
Ahora si me las estoy viendo negras y soy muy malo para mentir, aunque igual nada de lo que diga me creerá. Miro con disimulo la hora en la pantallita de la radio del auto y son horas de la madrugada a la que hemos llegado, y… o sea, que por más que le responda, terminara por no creerme y eso afirma mi hipótesis. Que muy se yo, que un Suzuki con intolerancia a que lo despierten en su décimo quinto sueño, no es bueno… y más con gustos sadomasoquistas de por medio. Rematando que mi novia no dirá nada por el miedo y Nao, porque capaz se ha meado en los calzoncillos al ver a mi adorable primo.
- Hahaha…
- Ha-ha-ha… -me imita, aun molesto.
- ¡Primo todo tiene una buena explicación! –Exclamo con una sonrisa tirante y con temblor en el labio superior, donde no tengo ni la más puta idea de que decirle sin que termine muerto en el patio trasero de mi primo antes que empiecen mis vacaciones, notando que apenas le moví un pelo a Akira.
A todo esto… ¿Qué soñé? ¿Y por qué se me vino a la cabeza la estrella de Belén de repente? Si todavía no es Navidad.
Cosas que pasan en tú mente en los momentos menos inoportunos.
¡Piensa, Hiroto, piensa!
- Me duele todo el cuerpo.
Tengo ojeras porque no pude dormir bien y el cuerpo adormecido, por el hecho de pasar las horas que quedaban para este amanecer, en el sillón con apenas una manta tapando mi cuerpo. Y es que mi primo, siendo que fue flexible con los tres, a mi me mando a dormir acá, mientras los chicos en las dos únicas piezas de alejados.
- Tararara… ¡taratara! ….tatata…rara…
¿Qué diablos? Escucho que alguien tararea, pero no reconozco su voz, aunque definitivamente es un hombre. Escucho también que mueve cosas sin dejar de tararear en volumen bajito, no obstante pareciera que se acerca… y yo ni siquiera me puedo, o mejor dicho, ni me quiero mover por el dolor.
Mejor me hago el dormido. Me digo internamente, mientras cubro mi rostro ante la luz del sol.
- Hehe, otra vez durmiendo en el sillón por ver películas… ¿eh?
¿Se esta refiriendo a mí?
Idiota, quien más, ¿qué preguntas son esas?
Noto que pescan la frazada que tapa mi rostro, mientras siento un peso más sobre mi cuerpo, y antes que fuera replicar, choca mi mirada con dos ojos sorprendidos como con su rostro, que al momento se le borro la sonrisa.
- ¿Hola? –Saludo estúpidamente, siendo que aun no me quita la mirada de encima.
- Tú no eres Akira… -¿Mi primo?
- ¡Se puede saber ¿qué pasa acá?!
Oh no. Dos retos en un día no es bueno.
¡¿Por qué la tierra o el sillón no me tragan?!
Continuara....
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