INFORMACIÓN DEL BLOG

El blog es de tematica YAOI, YURI y SHOJO, osea de escritos de parejas homosexuales y heteroxesuales como con contenido sexual. Así que si no te agrada esto, cierra la página y se respetuoso. Yo no te falto el respeto y tu menos deberías hacerlo. Fue hecho con la intensión de lograr publicar mis escritos, en caso que en otra página que me encuentro tenga problemas con el servidor y no logre subirlos hasta un buen tiempo. También quiero recordar, que May-tsunade8 o Hudson soy yo, en caso que crean que se esta haciendo un plagio acá. Y cualquier duda, problema y sugerencia, explicar en los comentarios. Gracias por leer.

Cortocircuito


¿Cuánta razón puede tener el dicho “después de la tormenta viene la calma”?


Sus cuerpos yacían relajados, y sus almas estaban en paz, en un día hermosamente soleado.
Se encontraban en una pequeña plaza, en lo más recóndito de la ciudad, donde la risa de los niños animaba el día junto con las voces maduras de su alrededor. Los árboles decoraban el lugar con su hermoso follaje verde… todo lo cual hacía la situación perfecta para ellos.
Era en verdad una tranquilidad merecida, tras una aventura que los tuvo con los nervios de punta y horriblemente preocupados... por culpa de un par de idiotas que habían preferido arreglar sus inconvenientes personales a solas y no dejarles ser intermediarios en una estúpida discusión de pareja, aunque no eran pareja siquiera, pero esperaban que llegaran a eso. Aunque, conociéndolos bien, podría ser que ni estuvieran hablando y estuvieran echando raíces en esos precisos instantes, sin saber qué decirse el uno al otro.
-Idiotas -murmuraron a la vez ambos pelinegros, pues estaban pensando en lo mismo, y se miraron mutuamente ante tal coincidencia.
Todo esto les pasaba desapercibido a sus parejas, que -al igual que ellos- degustaban un rico helado por el buen tiempo, sentados en uno de los bancos, alrededor de la fuente. El científico de esta historia, Miyavi, estaba sentado a sus anchas, los brazos extendidos a los costados, apoyados en el respaldo del banco, y las piernas abiertas de par en par. A diferencia de su adorado, Kai, que se sentaba elegantemente de piernas cruzadas, concentrado en comerse el helado. Pero no se podía decir lo mismo de Uruha, quien, aunque se encontraba sentado de forma natural, se concentraba en ver cómo su helado se derretía y goteaba sobre el cemento. Por su parte Yuu, se sentaba apoyando sus codos en las rodillas y de cabeza gacha.

-¿Tú qué crees…

-…qué estarán haciendo ellos? –terminó la pregunta Miyavi, que no giró la cabeza, pero le observó de reojo mientras seguía degustando su helado, dando lamidas de abajo hacia arriba y provocando un sonido algo irritante.

-Sí, eso -chasqueó la lengua y levantó con cierta pereza su cabeza; los rayos de sol lo molestaban.

-No tengo ni la más remota idea –se encogió de hombros y suspiró triste al verse sin nada de helado, con el palito vacío en las manos-. Además, aún sigo molesto por que invadieran mi humilde morada -cambió la mirada triste por una mueca molesta, poco creíble.

-¡Hey! ¡Eso no fue mi culpa, sino de Akira! –exclamó ofendido Yuu, frunciendo el entrecejo-. ¡Además, tu casa no tiene nada de humilde!

-¡Pues no es mi culpa que seas un muerto de hambre! –chilló Miyavi sin dar cuenta de sus palabras. Si no hubiera sido por Kai, Yuu le habría pegado un izquierdazo en pleno rostro en ese momento.

-Yuu, cálmate… -intervino por su cuenta Shima, pero ni sus suaves palabras parecían hacerle entrar en razón-. Por favor.

-Gracias, Kai… -dijo el científico, asustado por los impulsos asesinos de Yuu.

-Yuu-san, por favor, le pido que se calme. Miyavi-san lo siente, ¿cierto?

-¿Cómo? –el científico hizo como que no había escuchado, protegiéndose detrás de Kai, mientras este lo miraba severo–. Mm… ¿Es obligatorio?

-Yo a este lo castro… -gruñó el mayor, intentando levantarse, pero la mano de Shima lo retenía.

-¡¿Qué?! –levantó la mano el científico, apuntando hacia el cielo–. ¡Recuerda que si no fuera por mi, Shima seguiría siendo un persocom! ¡Tenme más respeto!

-Respeto tus…

-¡Yuu, es cierto! ¡Deja en paz a Miyavi-san!

-Shima… -murmuró asombrado el mayor, al ver la mirada suplicante del castaño, que se había interpuesto entre él y el objeto de su furia–. Está bien, ya me tranquilizo –apaciguó el tono de su voz y se concentró en su pareja, aunque seguía maldiciendo internamente.

-Gracias –el castaño le respondió con una sonrisa y abrazó al pelinegro, sorprendiéndolo.

-Ains, ¡qué bonito! –Miyavi destrozó la tierna escena, sin hacer caso al ya habitual gruñido del otro moreno, y miró a su propia pareja-. Kai, ¿por qué no eres así de expresivo conmigo?
El nombrado sólo se sonrojó y miró hacia otro lado, lo cual le encantó al científico, que lo abrazó. A fin de cuentas, su pareja era vergonzosa, pero ya haría algo al respecto.

-Yuu…

-¿Sí, Shima?

-Quiero que Taka-chan sea feliz con Akira-san –sonrío con ternura el moreno al escuchar el pensamiento de Shima y lo siguió abrazando, acariciando su cabello.

-Lo será, no te preocupes.

-Lástima que el procedimiento no se pudiera completar… -comentó el otro moreno, y su pareja levantó la vista para mirarle el rostro.

-Es verdad –suspiró Yuu.

-Pero…

-¿Qué pasa, Kai-chan?

-Aún sigo confuso por cómo ocurrió todo...

-Hahaha, es verdad… -rió Miyavi, para cerrar la boca al instante siguiente y mirar serio a su casi-asesino y preguntarle-. ¿Cómo llegaron a mi casa? ¡Yo justo salía a buscarlo, cuando me encontré con ustedes!

-Ah, pues… -se acomodó mejor, para que Shima estuviera en su regazo-. Todo comenzó cuando Akira apareció en mi hogar…

-Ya, en tu media agua –interrumpió Miyavi, al que la interrupción casi le cuesta otro golpe, pero ambos semi-humanos hicieron de escudo ante el ataque.

-Yuu…

-Ok, me calmo –se sentó de nuevo y Kai asintió con la cabeza para que siguiera relatando-. ¿Por dónde iba? Ah, sí. Akira llegó a mi casa casi muerto de fiebre, porque había estado buscando a Taka bajo la tormenta antes de que lo encontrara en mi pórtico, y Shima y yo lo cuidamos. Despertó después, y nos contó que Taka había desaparecido, le dijimos que le íbamos a ayudar y a regañadientes aceptó.

-Ya me decía algo, que lo del numerito que me hizo cuando supo que tenía a Taka, no era por dramatizar –chasqueó la lengua, y su pareja le dio la razón.

-¿Qué? Yo hubiera hecho lo mismo si…

-Yo también lo habría hecho, pero Taka mintió para conseguir su propósito-intervino, lo cual sorprendió a Yuu, que pensó que él debía de poder contar por igual su parte de la historia–. Teniendo en cuenta el día que dijeron que desapareció de casa de Akira, coincide justo con el día en el que apareció en mi mansión y ahí él…

-Al grano…

-¡Ves, ahora tú interrumpes! –le apuntó acusador, pero con la mirada que le dirigió su pareja, pensó que mejor seguía contando–. Ok… Ese día era genial, ya que empezaban mis vacaciones, y “¡hasta luego, compañía!”, así que decidí que debía darme un descanso. Me puse mi traje de baño favorito, con ese tanga negro con estrellas rosas que me queda divino, ¿no, Kai?

-Ehh… -Kai se sonrojó.

-Al grano.

-Se nota que no tienes gusto por la moda, pero seguiré relatando –refunfuñó, y se sumergió en sus recuerdos-. Fuimos a la piscina a tomar el sol, y mientras Kai-chan me daba masajitos por la espalda -que, como siempre, son espectaculares- escuchamos un grito proveniente de los matorrales, y dirigimos nuestras miradas hacia ahí para ver como aparecía… ¡Adivina!

-No soy adivino, Miyavi.

-Qué aburrido eres. ¡Vamos, adivina!

-¿Tú madre? –Miyavi negó con la cabeza-. ¿La vecina? –volvió a negar-. ¡Yo qué mierda sé, dilo de una vez!

-¡Taka! ¡¿Quién sino?! Era Taka en compañía de mi gato…


-¡Ayuda! ¡Help me! ¡S. O. S!

-¿Pero qué es lo que ven mis hermosos ojitos?

-Su gato, Miyavi-san y Taka, el persocom portátil de Akira-san, si mis datos no me fallan.

-Ohh, ya veo.

-¡¡Miau!!

-¡Gato apestoso, aléjate de mí!


Era tan cómica la escena... recuerdo que me reí bastante, pero al ver que mi gato intentaba comerse de verdad a Taka, y que éste intentaba defenderse con una pajita de mi jugo, tomé a mi gato en brazos y vi como el enanito ese parecía aliviado.


-Gracias.

-No las des, sólo quería que mi gato no comiera algo que le sentaría mal después.

Noté que iba a decir algo, pero calló de inmediato y miró a Kai extrañamente, y my love le sonrió y le saludó con la mano -¡tan tierno como siempre, mi Kai-chan!-, a lo cual el enanito correspondió con otro saludo, para volver a mirarme a mí.

-Necesito que me haga un favor, Miyavi-san.

-¿Sí?... ¿Y qué tipo de favor?

Se produjo un silencio. Le di el gato a Kai-chan para poder agacharme y asegurarme de que nada le fallaba a Taka por haberse quedado mudo, pero el enano ese lo único que hizo fue gritarme al oído.

-¡Por favor, hazme humano! ¡Quiero que Akira me ame como la ama a ella! ¡Por favor!

De milagro no me quedé sordo, si bien el que se notaba que el que estaba mal era él, así que no lo regañé por ser mal persocom, sabiendo que era de Akira ni más ni menos, y lo tomé entre mis manos. Lo llevé al salón principal para charlar más tranquilamente con él
.
-Entonces quieres ser como un ser humano –dije y el asintió con su pequeña cabeza. ¡Wuaa…! ¡Me ponía tan nervioso agarrarlo, con lo pequeñito que era...! Cofcof...Y le seguí hablando-. Recuerda que puedo parecer un Dios, pero no lo soy, así que, como hice con Shima, lo tuyo será solo un prototipo avanzado de cuerpo humano, pero eso no quiere decir que te sentirás 100% humano, en cuanto a emociones o sentimientos… porque esos no los creo yo. ¿Comprendes?

-Algo…

-Ok.

Al poco tiempo estaba con Kai comprobando su sistema, para no tener ningún problema y ver con qué cuerpo sería compatible. Fue entonces cuando recordé que no me había dicho que Akira aprobara esto.

-Oye, Taka-chan…

-¿Sí?

-Los puertos de conexión están en orden, Miyavi-san.

-Ok…. etto, Taka, ¿Akira sabe que estás aquí?

-…

-Lo qué pasa, pequeño, es que necesito su autorización para esto.

-¡Ya la tiene! Akira no me deja salir, si no está informado de dónde voy… ¿cree que me dejaría venir solo aquí así, por las buenas?

-Mm… ok honey. Kai, mira el…

Algo no me encajaba, pero recordando como era ese sin-nariz con sus cosas, le creí a Taka, aunque creo que fue un error no confirmarlo con Akira y fiarme de las palabras de un persocom.




-Ya veo… -dijo, muy centrado en su mente, Yuu, para luego dar un suspiro–. Taka debe de amarlo mucho…

-Así es –suspiró junto al otro, hasta que recordó que le debían la otra parte de la historia-. Te toca contar lo tuyo ahora, ¿Cómo lo hicieron para llegar a mi humilde morada?

-Serás… -chasqueó la lengua y prefirió pasar de ello, meditando por dónde empezar a hablar-. Salimos de mi casa y estuvimos por muchos lados buscando durante varios días. Buscamos en plazas, centros comerciales, tiendas, cafeterías, oficinas de correos… ¿para qué enumerar? La pregunta sería “¿Por dónde no buscamos?” Con lo pequeño que era Taka, el dicho “es como buscar una aguja en un pajar” le vendría como anillo al dedo.


-Estoy muerto… Akira, ¿por qué no nos damos un descanso?

-Yuu…

-Descansa tú si quieres, yo seguiré buscando. No puede estar tan lejos.

-¡Pero si hemos buscado por toda la ciudad! ¡¿Dónde crees que puede estar?! –la verdad, me estaba enfadando, y más al ver que su estado de salud no era muy bueno, pero aún así no paraba de buscar.

Seguimos con la búsqueda otra vez, por mucho más tiempo, hasta que por fin recordó que era humano y un día nos sentamos en una placita dentro del centro comercial.

-¿Te encuentras bien, Yuu?

-Sí, al menos mejor. Me duelen los pies tanto caminar. ¿Qué tal tú?

-Un poco cansado, pero bien.

Sinceramente, creo que si no hubiera estado Shima, no habría sabido cómo darme fuerzas… y creo que fue en ese momento cuando me puse en la situación de Akira. …l tenía miedo... miedo de que Taka no volviera a aparecer y de no poder estar con él, igual que Shima estaba conmigo.

-Akira ¿estás bien?

-Sí, conti…

Cortó la frase ahí, así que lo miré, para divisar acto seguido en la dirección en la que él miraba, pues por su cara pensé que había encontrado a Taka. No obstante, era nuestra profesora Nasumi la que se nos acercaba y sonreía. Analicé bien entonces el rostro de Akira y noté una pequeña mancha de carmín por debajo de la tela que cruzaba su cara. Algo pasaba ahí y yo no estaba enterado.

-Hola Shiroyama-kun, Tsuzuki…

La cara de anonadado no me la quitó nadie, ¡le estaba coqueteando a Akira!
Pero la mayor sorpresa no fue esa, sino cómo respondió él a la profesora.

-Algo cansado… ¿y tú?

Le había tomado la mano, y ella en respuesta se acercó, para que él se apoyara en su vientre.

-Bien… pero tienes un aspecto horrible, ¿ocurre algo?

-Etto…

-Solo déjame descansar así un poco más.

-Akira… -me sentía fuera de lugar, como que Shima y yo sólo estorbábamos, pero quería al menos una explicación para todo esto.

-Yuu… lo siento por no contarte -entreabrió los ojos y me miró–. Pero la profesora Nasumi y yo somos…

-¡Muy buenos amigos, casi como hermanos! –saltó ella de pronto, algo nerviosa, mientras Akira la miraba perplejo–. Etto… Akira, ¿podemos hablar… -me miró sonrojada, y luego a él– en privado?

-Ok, vamos… -dijo, en tono preocupado, y se fue con ella a no sé dónde. Shima y yo estuvimos esperando como media hora hasta que volvió. Pero estaba como en su nube, porque apenas nos habló y seguimos con la búsqueda.

-¿Se puede saber qué te ocurre, Akira?

-Nada.

-¿Nada? –me molesté-. Desde que te fuiste a conversar con la profesora Nasumi, has estado raro ¿qué pasó?

-¡He dicho que nada!

Nos daba la espalda y siguió sin hablarnos, así que por algún motivo… me dio por pensar que ella tenía algo que ver.



-Vaya, Akira ha resultado ser más interesante de lo que aparenta…

-Sí, pero por muy interesante que pareciera, me molestó su conducta, pero igual le sonsaqué la verdad y me contó que llevaba un buen tiempo… como tres meses, saliendo con ella a escondidas: como novios.

-¡¿Qué?! –Miyavi abrió los ojos de par en par–. Wow… qué guardadito se lo tenía.

-Sí.

-Pero… ¿cómo llegasteis a mi…?

-.¿..A tu mansión? –dijo el otro con una ceja alzada-. Después de vueltas y vueltas, descubrí que Akira y nosotros ya no estábamos buscando, sino que simplemente Shima y yo lo seguíamos. Hasta que nos dimos cuenta de a dónde nos dirigían sus pasos, y vimos la imagen de tu “pequeña casa” a lo lejos.

-Entonces fue en ese momento cuando que se encontraron con Miyavi-san –esta vez fue Kai el que interrumpió.

-Así es –asintió el narrador con la cabeza.

-Pero vaya manera de entrar en una propiedad privada –refunfuñó el dueño del lugar-. Debería demandaros. Como sabes, Kai-chan, acá hay tres casas, una que es para cuando hay invitados, otra que es la que funciona como nuestra casa en todos los aspectos de una casa normal, y la siguiente, que es el laboratorio. ¿No, Kai?

-Sí.

«¿Casas? ¿Una normal?... está loco», pensó irritado Yuu.

-Bueno, yo estaba en nuestra casa, arreglándome para salir, cuando la alarma se activó, y las cámaras me mostraron que había intrusos merodeando.

-No fue mi culpa, eso fue idea de Akira y no mía.

-Ahora que recuerdo, sí que escuché las alarmas, pero pensé que se trataba del gato, que siempre las activa por andar jugando -recordó Kai.

-Pues no era mi gato, sino que lo que activó las alarmas fueron tres gatos callejeros –dijo, mirando inquisidoramente a Yuu.


-¿¡Se puede saber qué hacéis vosotros aquí!?

No tengo ni idea de cómo se salvaron de mis perros guardianes, pero ahí estaban, dentro de mi casa. Casi choqué con ellos al abrir la puerta.

-¡Dime, ¿tienes a Taka, aquí?!

-¡No me grites Tsuzuki, que no estás en tu casa!

-¡Sólo dime, maldita sea!

-¿Qué? ¿Acaso ya no sabes dónde dejas tus cosas?

-¡¿Cómo?!

Debo decir que Yuu me salvó la vida, porque casi se me echó encima Akira, al cual detuvo justo a tiempo por detrás.

-¡Miyavi, no le molestes, qué esta inaguantable!

-Ok, ok… ¿Pero qué pasa? ¿Por qué vienen y entran así en mi casa?

-¡Taka desapareció! Llevo días buscándolo… y... y… no le encuentro.

-¿Cómo?

-Es la verdad, Miyavi.

Fue entonces cuando me llamaste, Kai y todo se complicó más, porque Akira parecía una iguana energúmena.

-¿Sí? ¿Qué pasa, Kai?

-La información no logra ser procesada por el servidor, desea reiniciarse.

-¡¿Cómo?!

-¿¡Miyavi, qué ocurre!? ¡Tienes a Taka, ¿cierto?!

Akira me había agarrado por el cuello de mi camisa, intenté forcejear, pero no me dejaba.



-Sí, Akira suele tener mucha fuerza.

-Así es… Wuaa… no sé como a Taka-chan le puede atraer un tipo tan violento como él…



-¡Deja de gritar Tzusuki, mi oído!

-¡Maldito!

-¡Akira, cálmate!

-¡Yuu, no te metas!

-Ya, dejen de gritar –me animé a decir, mientras iba a dar por finalizada la llamada-. ¡Voy para allá, Kai! ¡Intenta mantenerlo estable!

-¿Estable? ¡¿Cómo que estable?! ¡¿Qué tiene Taka?!

-Seguidme, por el camino les cuento.

No sé por qué, pero en ese momento me sentí como James Bond hehehe…
Pero en el camino fui directo al grano.

-Akira, Taka está aquí porque quiso, y lo consiguió a través de mentiras.

-¿Cómo?

-Taka llego solo acá, pidiéndome un favor… del cual tú supuestamente estabas enterado.

-¿Qué?

-Eso es imposible, Akira no tenía ni idea.

-De eso me doy cuenta –suspiré; ya estábamos en el laboratorio-. Aunque justo ahora yo iba a contactar contigo, Tsuzuki.

-Ya veo… ¿Pero de qué procedimiento me hablas? ¡Dijeron que debían tener a Taka estable! ¿Qué es lo que pasa? ¿Qué te pidió Taka?

Se notaba que se sentía confundido, perdido y me dio pena.
Seguimos caminando unos pasos y mientras abría la puerta, le respondí a Akira.

-Taka vino a tener un cuerpo como el de Shima… para que lo ames, pero…algo está fallando.
Fue entonces cuando entramos, y ya sabes lo que ocurrió después.

-Akira… -al parecer al menos Taka aún estaba conciente.

-¡¡Taka!! ¡¡Estás despierto, ¿cierto?!! ¡¡Háblame!!

Empezó a gritar como loco y a acercarse al cilindro orgánico, en el cual se encontraba Taka.

-¡¡Taka!!



-Claro… entonces, después de que Akira diera con Taka, como estaba débil y no sabíamos que hacer, a Yuu-san le dio por usar una silla para sacarlo -siguió contando Kai.


-¿Yuu, qué haces con esa silla?

-Si Taka manda desde adentro, hay que sacarlo para que no siga -explicó él.

-¡Pero es arriesgado, idiota! ¡Puede que--! –entonces Yuu-san te ignoró y el ruido del cristal rompiéndose se oyó por todos lados.

-Lo rompió… -dije algo como eso, pero nadie me presto atención.

-¡¡Taka!! –Akira-san seguía llamándole, mientras esquivaba los pedazos del cristal y tomaba a Taka-kun en sus brazos.

-¡Idiota!, ¿qué hiciste? –fue entonces cuando gritaste, ¿no, Miyavi?


-Ajá.


-¿Yuu, estás bien? –también habló Shima, que se encontraba junto a Yuu-san en todo momento.
-Sí…

-Hay demasiado alboroto… -nos sorprendió que aunque había perdido el cable de energía siguiera hablando.

-Taka… ¿por qué?

-Soy…so-y… reem-pla-sha..ble…

-Le falla el mecanismo de voz –pero no estaba bien, y tú te pusiste a reclamar.

-¡Sabía que pasaría esto! ¡Pero no me escuchan cuando digo NO!

-¡Cállense! –pero te quedaste mudo, porque igual te dio miedo Akira-san.



-¿Yo, miedo? ¡Ja! ¡Kai, tendré que revisarte de nuevo!

-Pero si es verdad –dijo el semi-humano, triste.

-Déjalo, Kai, no vale la pena… -se metió Yuu, para luego reír y seguir recordando.



-Eso no es verdad, Taka, tú no eres reemplazable, porque… porque si no estás tú… yo ¿qué haré?

-Akira…

-¿Sí?

-Te amo…



-Ahí creímos todos que él se había apagado para siempre, pero no fue así, sino que él uso lo poco de la batería que quedaba para hablarle.
-Sí, lo recuerdo… nos dio un buen susto –comentó Yuu, recostándose en el banco, cansado.
-Sí… -suspiró el científico, que al poco se quedó mirando cómo las nubes paseaban por el cielo azulado-. Ahora hay que esperar sus decisiones.
-Mm… -asintieron los otros tres, esperando, como antes, a esos dos que estaban en algún rincón perdido del parque, donde los habían dejado para que hablaran.


Una vez que los dejaron solos, ninguno sabía por dónde empezar.
Se encontraban observando la ciudad desde un mirador; un lugar no muy concurrido, ya que la temperatura ahí era considerablemente más baja que en el resto del parque. Aunque a ninguno parecía afectarle: ni a Akira, que buscaba palabras en el cielo y se olvidaba del frío… ni a Taka, que simplemente era inmune a los cambios de temperatura, y esperaba a que fuese Akira el que hablase.

-Me desilusionaste mucho… lo sabes ¿cierto? –fue lo único que se le ocurrió decir, aunque no sabía si estaba empleando las palabras adecuadas.

-Sí.

-Te fuiste sin decir nada, ¿tienes alguna idea de cómo me preocupé? ¿¡Lo sabes!? –le gritó, mirándole a los ojos; los del más pequeño desaparecieron tras su flequillo-. ¡Eres mi persocom! ¡No te puedes mandar solo!

-Lo sé.

-¡Pues no se nota!

-Pero dicen los libros que cuando uno ama no sabe lo que hace, o cómo procede a funcionar…

-¡Cállate! –interrumpió, llevándose las manos a la cabeza y suspirando profundamente–. Deja de hablar así…

-Akira…

-¡Que te calles! –gritó nuevamente, mirando alrededor por si alguien los escuchaba–. No sé que te haya pasado, pero lo tuyo no tiene lógica ni fundamento, es irreal…

-¿El hecho de que te quiera?

-Eso es… -respondió, aunque sabía que podía estar siendo demasiado duro, pero… -. Taka, yo te quiero, pero es porque eres… un ser… al cual le tengo cariño, como a un amigo, pero… no es como lo que dices que sientes, eres como algo preciado de mi vida.

-Entonces… ¿Como Yuu-san… o Miyavi-san? ¿Por qué Shima y Kai, sí?

-Taka…

-¿Es por qué no tengo el tamaño de Akira? Para Akira soy sólo un objeto de afecto.
-¡Claro que no! –tomó al enanito entre sus manos, ya que al final debió ser devuelto a su antiguo cuerpo–. Es que… no lo entiendes –Sentía que se ahogaba, le faltaban palabras, todo parecía estar en su contra, porque él no debía pasar por eso, ¿no?–. Escúchame bien, Taka, yo no me quiero engañar como ellos, vivir con seres inertes, creyendo que puedan ser reales simplemente porque tienen cuerpo. Pero no son humanos. Ellos son androides… ¡no sienten! ¡Se engañan a sí mismos con Shima y Kai!

-Pero ellos sí sienten… ¿acaso no es persona aquel que siente? Shima me lo ha dicho.

-¡…l cree sentir porque aprende de Yuu sus actitudes! ¡Pero no son emociones reales!

-Entonces, ¿yo no siento?… ¿es sólo una actitud aprendida de ti?

-La verdad, no sabría decirte sí o no, porque ellos son diferentes a nosotros. Shima y Kai una vez fueron humanos, pero murieron y fueron vueltos a la vida como persocoms ¿entiendes? Quizás por eso creen sentir… y… y Yuu y Miyavi les dicen que sí, porque a ellos les conviene.

-Entonces… si yo hubiera sido humano... ¿Me amarías?

-Taka…

No sabía qué más decir, sus labios se quedaron estancados al pensar que sus palabras pudiesen ser hirientes. Veía a aquella pequeña figura entre sus manos… ¿pero Taka no sentía, no? Quería pensar así, pero sus emociones contradecían a sus pensamientos. Tanto era así, que se maldecía por ello, teniendo en cuenta todo lo que había compartido con Taka. Se preguntó si había sido buena idea darle tanta confianza desde el inicio… No, aquello era algo que ni debía pensar, Taka se lo había ganado con creces. No obstante…


-Lamento no estar preparada, Akira, cuando Shiroyama-kun… -le habló con la mirada gacha y jugando con sus manos bajo la cintura.

-Está bien… -suspiró, mientras miraba a otro lado. Le levantó el rostro para que lo mirase–. No te sientas culpable. Habría sido todo muy precipitado y… debo hablar con él antes.

-Sí. Pero de todas formas me siento culpable…

-Relájate… -la estrechó entre sus brazos, aunque seguía pensando en dónde estaría Taka y en traerlo junto a él. Esperaba que nada malo le estuviera pasando.

-Estás tenso, ¿pasó algo?

Miró el rostro de su novia y pensó si tan notoria era su preocupación.
Suspiró por segunda vez y se preparó para explicárselo todo, a fin de cuentas ya compartían una vida, juntos ¿no?

-¿Por eso qué estás así? Entonces…

-Sí… espero encontrarlo.

-Por una parte te entiendo, yo también he tenido objetos preciados en mi vida y me siento mal cuando desaparecen.

-Taka no es un objeto –saltó, algo molesto por el ejemplo de su novia.

-Akira…

-No lo entiendes, no lo entiendes –se separó prudencialmente, a la vez que ella se intentaba acercar a él.

-Lo intento, pero… es un persocom, ¿no crees que estás pasando a otro nivel con él? Puedes encontrar otro y mucho mejor.

La miró impresionado y confundido, si bien no quería indagar en ello.
Se despidió de ella con un beso y sin siquiera darle tiempo a hablar empezó a caminar hacia donde Yuu.

-…Él es mi amigo.


-Akira –lo llamó, y fue entonces cuando despertó de sus pensamientos, encontrándose con sus ojos–. Es bello este mirador, Akira. Acá era donde jugaba contigo cuando eras niño.

-Sí –respondió el otro, mirando en la misma dirección que Taka con nostalgia, recordando viejos y buenos recuerdos-. Cuando éramos niños, porque tú también has aprendido mucho.

-Pero Akira ha crecido… y Akira ya no me necesita.

-Taka no digas eso, por…

-Es verdad –interrumpe–. Porque Akira ya tiene buenos amigos como Yuu, Shima, Miyavi y Kai, y muchos más… y una novia.

-Pero tú eres mi mejor ami…

-Yo no quiero ser amigo de Akira –levantó la voz, interrumpiendo nuevamente.

-Taka, no sigas, vámonos a casa –lo intentó tomar, pero no le dejó; se alejó caminando por la baranda, quedando así a una distancia prudente del rubio–. Taka, por favor…

-Me quieres al menos, ¿cierto… Aki-chan? –el rubio se asombró por cómo lo había llamado, pero no por eso dejó de sentir un extraño presentimiento por la actitud del pequeño–. Si me quieres, por todos estos años y por esa palabra amistad que dijiste, por mí, ¿me harías un favor?

-Taka, no entiendo…

-Sé que Akira entiende, porque es inteligente. ¿Me harás un favor?

-Taka…

-Por favor... –pasaron unos segundos, tras los cuales el mayor aún dudaba, pero asintió con la cabeza–. Acércate y agáchate un poco –cuando estuvo lo más cerca posible del pequeño, notó cómo se ubicaba junto a su oído. Lo que escuchó lo tomó por sorpresa, pero no pudo replicar cuando vio sus ojos…

-Gracias, Aki-chan –...y su intento de sonrisa.


***

-Akira Pov-


Desde todo aquello ha pasado ya más de un año, y ya nada es igual que antes.
Los chicos me odiaron por eso, luego sintieron lástima, y al final me perdonaron. Pero creo que me hubiera sentido mejor si no me hubiesen perdonado y me siguieran odiando.
Yo me odio. Me odio por no haberte comprendido en ese momento, y por haberte hecho caso. En ocasiones me pregunto si estarás allá arriba junto a las estrellas, y anhelo encontrarte ahí algún día.
Pero lo que más me entristece es que sueño contigo; mi estado de ánimo es sólo parte de una pesadilla en la cual apareces y me despiertas escandalosamente por la mañana para ir al trabajo.

Al final tenías razón, yo estaba equivocado, pero la testarudez no me la quita nadie ¿no?
Te perdí por miedo. Te encontré y te perdí a la vez, cuando no acepté el lazo tan fuerte que nos unía, el amor que me profesabas, y yo negaba el mío.

-¡Brindemos por ello!

Alzo mi lata de cerveza y doy un sorbo por esto en lo que me he convertido. Apeste a mi novia… y me paso la vida con Yuu y Shima, en su casa, empeñándome en creer que aún estás conmigo.



-Apágame para siempre… ¿pero con un pequeño beso de despedida?



No me arrepiento de responder a tu pregunta, pero por lo otro, Taka, cuánto te odio por eso… por no darme tiempo a nada.


-¿Qué ha pasado? ¡Akira, te estoy hablando!

Mostró lo que traía entre sus brazos ante las miradas de los otros cuatro.

-¿Por qué está así Taka? –preguntó Shima.

-Taka… sufrió un corto… circuito.


***


Caminaba con paso tranquilo hacia el mirador una vez más, tras unos días en los que estuvo otra vez llorando y bebiendo por su pequeño persocom... como en el día de su íntima despedida, aunque esta vez se había debido a otro motivo. Llevaba consigo una bolsa con latas de cerveza que le habían pedido Shima y Aoi, ya que según ellos faltaban en el refrigerador, aunque él sabía que tenían de sobra. Llevaba también algunas comidas preparadas por parte de Kai y Miyavi, ya que no querían cocinar hoy en la reunión de amigos, y estaba claro que Kai odiaba esas comidas “indigeribles”.
Hoy era el día de su cumpleaños y habría fiesta sorpresa.

Estaba llegando al mirador, y se sorprendió al escuchar el ladrido de un perro, lo cual significaba que ese lugar dejaría de ser íntimo para él... aún así, la curiosidad le invadió, y quiso ver quién se estaba apoderando del lugar.
Tal fue la impresión que le causó aquel extraño chico, con su pequeño perro en brazos, que se le cayeron todas las cosas que traía y se maldijo internamente por su torpeza al escuchar el sonido de las cosas al caerse.

-¿Hn? ¡¿Estás bien?! -el extraño desconocido intentó ayudarle.

-Sí, sí, estoy… -sus ojos pestañaron perplejos al verse reflejado en los ojos del otro chico; se le volvían a caer las cosas al mismo tiempo que las recogía– ...bien.

«Se parecen tanto», pensó Akira.

-¡Menos mal! ¡Hey, Koron-chan, no te comas eso! –gritó, entre molesto y avergonzado, al notar que su mascota intentaba comerse unos chocolates con papel y todo–. ¡Deja eso! –dejó de ayudar al rubio para ir hacia su perrito y agachar la cabeza apenado–. Lo siento, se lo comió –hizo un puchero y, no supo cómo, pero aquello enterneció al rubio.

«¿Así serías tú…?», terminó de guardarlo todo y siguió mirando embelesado al chico, hasta que las lágrimas brotaron de sus ojos, sorprendiendo al otro.

-¡Ahhh… no llores! ¡Si quieres te lo pago o te lo repongo! ¡Ves lo que haces, Koron-chan, malo, malo!

-Hahahahahhahaha… -empezó el rubio a reír, sin comprender por qué. Cuando terminó de hacerlo, se sintió apenado por su actitud hacia el chico y le dijo, nerviosamente-. Lo siento.

-Hehe… no hay problema, es bueno reír y llorar de vez en cuando –dijo, no muy convencido–. Yo... lo del chocolate... lo siento.

-No hay problema… -«no eres él, pero te pareces tanto...»-. Adiós –iba a dar la vuelta y seguir con su camino, pero algo lo detuvo, y al girarse se encontró con los ojos del más bajo–. Taka…

-¿Eh? –exclamó el otro, curioso por lo escuchado, pero no le dio importancia. Después, algo sonrojado, habló–. Soy nuevo y no conozco este parque, me perdí y llegue acá. ¿Me podrías ayudar salir de aquí?

El rubio sonrío como no lo había hecho en mucho tiempo, y el menor siguió sus pasos con su pequeño perro. Preguntándole, mirándole, sonriéndole y riéndose de cada cosa…

-Ahora que recuerdo, en el mirador me dijiste Taka… ¿cómo sabías que mis amigos me llaman así?

-¿Eh? No lo sabía.

-¿De veras? Wow… Pues me llamo Matsumoto Takanori, y por eso el Taka, y este es mi perrito bello Koron-chan ¿Y tú nombre?

-Tzusuki Akira.

-¡Entonces te diré Aki-chan!


… Aki-chan


-¿Aki-chan? ¡Enano loco!

-¡Hey!


-Entonces… si yo hubiera sido humano ¿Me amarías?

-Taka…



Sí.

Al final, no fui el único que tuvo un cortocircuito aquel día…












Fin.

No hay comentarios: